Chimamanda Ella es la mujer del momento

Este artículo se publicó en la revista Glamour España mayo 2018.

Chimamanda Ngozie Adichie: “No tienes que gustarle a todo el mundo”

Por Alejandra Musi

A sus 40 años ha logrado ser una de las voces feministas más importantes de la actualidad. Vive a caballo entre su natal Nigeria y Estados Unidos y sus tres novelas Purple Hibiscus (2013), Half of a Yellow Sun (2006) y Americanah (2013) han recibido buenas críticas alrededor del mundo y en diarios como el New York Times.

Su libro más reciente, Der Ijeawele or a Feminist Manifesto in Fifteen Suggestions fue publicado en marzo de 2017. Glamour se encontró con la autora en pleno centro de Manhattan para descubrir que ella misma encarna su definición de belleza la cual describe como, “sentirse a gusto en tu propia piel”. Y esta mujer de ébano es lo que transmite: seguridad. Posee el atractivo de las personas auténticas y habla sin tapujos.

Chimamanda es una feminista que ama la moda, que sabe caminar en tacones de vértigo y no duda en afirmar que está a favor de que una mujer decida si quiere tener un aborto pues cree en la elección de la mujer sobre su cuerpo. Es alguien que “ama el amor” pero está convencida de que una mujer no necesita de nadie más que de ella misma para ser una persona completa porque “las mujeres pueden hacer cualquier cosa que quieran”, algo que aprendió de su madre, quién llegó a ser la primera mujer encargada de las admisiones en la historia de la Universidad de Nigeria. Creció con una figura paterna sólida y amorosa, “mis padres iban a la Universidad juntos, siempre compartían la hora del lunch, son buenos amigos.

Tuve un buen modelo de cómo debería ser una relación y de cómo una mujer puede serlo todo porque mi madre trabajaba, tenía hijos y una buena pareja que la apoyaba, con la que compartía muchas cosas”, por eso su visión de la maternidad no puede concebirla sin la de la paternidad, “creo que hay mucha presión sobre la mujer y también tenemos que hablar del padre. Es importante esperar que los hombres cuiden a los hijos cuando están presentes”, nos aseguró esta madre de una niña de dos años y medio a quién evita comprarle muñecas, “quiero que mi hija sepa hacer cosas, no sólo arrullar una muñeca.

Y si cuando crezca quiere una muñeca se la compraré porque no soy una madre feminista loca pero le haré ver que no son algo interesante porque lo único que puedes hacer con ella es sostenerla en tus brazos, oír como llora y cambiarle los pañales, así que lo que le diré es: “¿realmente quieres hacer esto o prefieres pilotar un helicóptero y ser cool?” Quiero que mi hija sepa que puede hacer lo que desee, que no hay límites”. Y esto nos lleva a otras preguntas:

¿Qué significa ser mujer hoy en día?

Depende mucho del lugar en el que estés. Creo que la historia de las mujeres ha sido la de dar dos pasos hacia el frente y uno hacia atrás. Definitivamente muchas cosas han cambiado, pero todavía hay mucho por hacer porque vivimos en un mundo que no cree en darle a la mujer su completa dignidad y eso se extrapola a muchas cosas. Lo que está pasando con el abuso sexual no es nuevo sino que finalmente se está hablando de ello porque ha sido algo que ha sucedido durante muchísimo tiempo. Los hombres creen que las mujeres existen para su propia conveniencia y necesidades, que no son tan seres humanos como ellos. Creo que esa es la razón que está por debajo de todo y de ahí que las mujeres ganen menos que los hombres por hacer el mismo trabajo, entre muchas otras situaciones.

¿Crees que movimientos como el #metoo realmente cambiarán algo?

Sí. Tengo mucha esperanza porque la clave es que finalmente están habiendo consecuencias por abuso sexual. Antes, si una mujer hablaba de acoso sexual en el trabajo, la echaban porque se volvía una persona que no era buena para la compañía.

Ahora es el hombre el que está siendo castigado, eso es nuevo. Es un gran paso y algo muy alentador y espero que no sea sólo una moda. El número de personas que han perdido sus puestos de trabajo a causa del acoso son tantas y tan poderosas e importantes que esto tiene que ser un gran cambio. Creo que las empresas ahora están más consientes y alerta acerca de este problema y de la necesidad de tener a más mujeres en posiciones de poder. Soy optimista. Pero algo que sigue  siendo un problema y que se ve reflejado en el #metoo es que las mujeres tienen que ser presentadas como buenas.

Tienes que ser perfecta para ser objeto de simpatía. En las historias de abuso sexual a menudo encuentro que lo que se dice es que “ella era tan inocente, no tenía idea. Aterrizó del cielo y fue acosada”. No creo que las mujeres tengan que ser perfectas antes de darles la justicia que merecen o simpatizar con ellas. Me molesta que no hay más textura en la forma de analizar los hechos. No me importa si ella estaba desnuda si dice no es no.

Háblanos de la importancia de empoderar a las mujeres…

Creo en el feminismo como en un largo proceso de “desaprender” las cosas que nos han enseñado. En el minuto en el que naces y te miran y dicen, “es una mujer”, la socialización comienza. Hay estudios que han demostrado que las bebés niñas son tratadas diferente a los bebés niños. Lo mismo ocurre en el terreno de juego, en la escuela. Así es que empiezas a aprender quién eres en el mundo desde muy temprana edad. Y toma mucho tiempo y esfuerzo cambiar esa concepción. Podemos hablar de cómo las mujeres necesitan empoderarse pero también habría que hablar de cómo son criadas.

Creo que las niñas desde muy pequeñas aprenden a no ser ellas mismas, a aparentar, a contenerse, a no decir lo que realmente piensan porque tiene que ser agradables. Y si tienes un punto de vista o una voluntad muy fuerte te dirán que eres agresiva o una hija de puta. Es muy fácil convertirte en una hija de puta si eres mujer en este mundo. Si eres hombre, eres fuerte. Pero si eres mujer… Y las mujeres tienen que navegar constantemente en ese conflicto de querer ser fuerte, pero no unas hijas de puta, querer divertirse pero que los demás las quieran. Y es agotador. Siempre que hablo con mujeres jóvenes les digo, “sean bondadosas con ustedes mismas. No tienen que ser perfectas. Y cuando sientas que te estás reprimiendo en alguna situación pregúntate, ‘¿qué tengo que perder?’ Porque no tienes que gustarle a todo el mundo”. Me preocupan las mujeres que creen que tienen que ser versiones de sí mismas que no son ciertas. Me hace pensar en todo lo que se ha perdido en el mundo porque las mujeres tienen potencial y talento e ideas pero no las usan porque el mundo no se los permite. Eso me entristece.

Esto también se ve reflejado en la sexualidad femenina…

Sí, las mujeres por lo general se avergüenzan de ser seres sexuales. La sociedad nos hace creer que no somos dueñas de nuestros cuerpos. Y creo que está muy ligado a la idea de lo que una mujer puede hacer si se queda embarazada y tengo la fuerte creencia de que el aborto debería ser la decisión de la mujer. Es su cuerpo. Si los hombres pudieran quedarse embarazados el aborto en el mundo sería algo tan fácil que incluso podrías conseguir el remedio en una farmacia. Vivimos en un mundo en el que a las mujeres no se les permite ser sexuales. Tienes que ser sexy pero no demuestres que el sexo te interesa y no lo disfrutes.

Chimamanda en una ocasión habló de un tema del cual se ha investigado muy poco y es acerca de las experiencias de los transexuales. La escritora comentó que aunque los respeta no cree que la experiencia de una mujer heterosexual es la misma que la de un transgénero.

Al respecto nos contó, “sí, hubo mucho ruido cuando dije eso. Pero mi punto es que debemos reconocer que las personas tenemos diferentes experiencias y cuando eres una mujer en el mundo, desde el minuto en el que naces la socialización a la que has estado expuesta es diferente. Y respeto lo que la persona pueda sentir pero lo que el mundo está viendo no es lo que estás sintiendo, está viendo tu cuerpo. Y mucho del género tiene que ver con nuestros cuerpos. Si entras en una tienda, miran tu cuerpo.

Si caminas por la calle y es tarde y de noche y un hombre está buscando violar a alguien buscará el cuerpo de una mujer y cuando se está criando a una niña pequeña su educación se da en torno a los hombres porque te dicen que no puedes estar sola de noche en la calle porque es peligroso y un hombre te puede violar, sé cuidadosa en cómo vistes, no bebas… La agenda está condicionada por eso. Mi punto es que la gente trans es algo válido y he leído mucho acerca de cómo las personas transexuales son parte de la historia de la humanidad pero lo que me molesta es que los americanos liberales no se permitan hablar de diferentes experiencias e insistan en decir que todo es lo mismo”. Y yo digo que no, no podemos ser deshonestos por querer ser incluyentes. Es posible ser incluyentes y honestos y hablar de distintas experiencias”.

¿El escenario perfecto de Chimamanda para las mujeres del futuro?

Un mundo en el que las mujeres sean todo y cualquier cosa. En el que no asumas automáticamente que el ser mujer significa algo. Hoy me pasó que el chófer que nos iba a recoger no llegaba y le dije a mi amiga “¿Dónde estará él?”. Y resulta que el conductor era una mujer, pero estamos acostumbrados a que la mayoría de los choferes sean hombres. Me gustaría un mundo en el que no asuma de inmediato que quién vendrá por mí será un hombre.

Leave a Reply