Cultura en tiempos de pandemia

Opinion

Cultura en tiempos de pandemia

alejandraMusi

¿Qué pasaría si no hubiera música, películas, libros y arte a los cuales recurrir en estos días de
cuarentena?, es una pregunta que he visto circular constantemente por las redes sociales.
No puedo imaginarme un encierro como el que estamos viviendo sin esos escapes. Y, sin embargo,
aún se sigue poniendo en tela de juicio la importancia de no dejar que la cultura muera, de
rescatar las salas de cine que posiblemente cerrarán en muchas ciudades del mundo y de lo
fundamental de las ayudas para no asfixiar a nuestros artistas, esas personas que nos regalan la
posibilidad de explorar otros mundos, de visitar distintas realidades y lo más importante, de
reflexionar.
Hace unas semanas el cineasta británico Christopher Nolan, director de Dunkirk, le escribió una
carta al Congreso de Estados Unidos en la que le imploraba que no dejara de ayudar a la industria
cinematográfica más potente del mundo.
“Cuando esta crisis pase, la necesidad de la participación colectiva humana, la necesidad de vivir,
amar, reír y llorar juntos, será más poderosa que nunca”, apuntaba en la carta abierta que le
publicó el diario The Washington Post.
Y es que es en los momentos de crisis como éstos en donde lo esencial empieza a dejar de ser
invisible y se manifiesta con claridad ante nuestros ojos. Como la gran necesidad de mantener vivo
al periodismo objetivo, veraz y ético. De contar con fuentes, cronistas y buscadores de la realidad
que nos transmitan lo que está pasando sin filtros políticos o económicos, en dónde la profesión
vuelve a recobrar su pulso vital tan desgastado y golpeado por la hiper información a la que
estamos expuestos con la tecnología.
Siempre he sido una romántica de esta profesión, una fiel creyente de que sólo a través de una
escritura limpia, curtida a base de esfuerzo y honestidad, se pueden combatir a grandes enemigos
como el ego de los mandatarios, las trampas de los poderosos o los discursos masivos dictados por
las agendas interesadas.
Y es en momentos de esta zozobra cuando el periodismo más puro se vuelve esencial para respirar
y encontrar los caminos, para acompañar a los líderes que logran tomar las riendas y vigilar a los
que las sueltan. Para ser ese cuarto poder que regula los gritos de los que mandan y darle la voz a
los más indefensos.
También para eso está la cultura, para darnos oxígeno y recordarnos que somos más fuertes de lo
que pensábamos, para vernos reflejados en esos héroes y en esas víctimas, para reírnos muy
fuerte cuando al corazón lo están apretando demasiado o ayudar a que fluyan esas lágrimas que
se han secado de tanto retenerlas ¿Quién no se ha refugiado en las historias o en la música estos
días?¿Quiénes han estado ahí para contarnos lo que está ocurriendo más allá de nuestras cuatro
paredes de confinamiento?
Cuando todo pase y volvamos a las prisas del día a día no olvidemos lo que se nos reveló como
esencial y no dejemos de protegerlo porque de otra forma no habremos aprendido nada y, cuando
llegue la siguiente pandemia, seremos más vulnerables.

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