Inmunidad a la venta

Opinion

Inmunidad a la venta

alejandraMusi

En los últimos días, los mensajes que nos llegan más allá de la pandemia son de una profunda
crisis de valores que lleva décadas calando profundo en la sociedad norteamericana pero que
encontró terreno fértil para hacerse patente en los tiempos en los que todo parece ser permitido,
pues aquello de que nadie está sobre la ley no se ha cumplido en la actual América de las
libertades cada vez más atropelladas por el mandatario estadounidense cuya inmunidad se ha
blindado.
Para darle una nueva bofetada al sistema Netflix acaba de lanzar el documental Jeffrey Epstein:
Filthy Rich, en donde en cuatro episodios se puede ver la trama de abuso a menores, tráfico de
adolescentes y otras tantas aberraciones que un billonario carismático logró hacer durante
décadas y ante las que las más altas esferas del mundo cerraron los ojos.
Sí, Epstein era un pedófilo, un manipulador y un criminal pero también era billonario, amigo de los
Clinton, de Trump o del príncipe Andrés de York entre otros nombres de élite que lo protegieron
hasta que las evidencias hicieron imposible que siguiera impune y entonces fue encarcelado en
una prisión de máxima seguridad en la que se suicidó.
Hay muchas evidencias que apuntan a que el suicidio fue en realidad un asesinato para evitar que
otros poderosos cayeran, si a Epstein se le ocurría hablar, así que el meollo del asunto está en la
ira que produce comprobar que la inmunidad sí se puede comprar.
En esa misma tesitura está la indignación que ha generado la muerte del afroamericano George
Floyd por la brutalidad de un policía blanco.
Parecería un tema aislado al de Epstein pero no lo es, pues estas muertes repetidas de
afroamericanos a manos de fuerzas blancas son una epidemia y un síntoma de lo que se esconde
en esta sociedad en donde los más vulnerables siempre son los más desfavorecidos y en donde el
discurso reinante es que está bien saltarse las normas porque al final, el que más tiene, gana.
Y si ha habido un medio que ha mostrado este racismo que no es políticamente correcto
reconocer pero que se respira en todos los ámbitos de la vida estadounidense ha sido el
cinematográfico.
Sin embargo, pese a que se han hecho grandes películas que denuncian estos abusos
magistralmente Hollywood también ha sido parte de este cáncer que carcome a la sociedad y por
ello no debe extrañar que, aunque haya muchos famosos que desde sus redes sociales se
manifiesten en contra de lo ocurrido o pongan sus perfiles en negro, sus colegas les repliquen con
otro tuit preguntando qué más van a hacer para terminar con el racismo.
Algunos como Jane Fonda ya se han puesto manos a la obra movilizando sus influencias, otros
como Steve Carrell o Cynthia Nixon han pagado las fianzas de los manifestantes encarcelados.
Pero la pregunta desesperada que aún está sin responder es, ¿qué más vamos a hacer, como
sociedad y personas? La única respuesta que parece unánime y no discrimina es: votar.

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