Festivales

Furor por filme de Tarantino

«Once upon a time in Hollywood», con su talento presente: Brad Pitt y Leonardo DiCaprio, provocó euforia y llenó dos salas en estreno en Cannes

Cannes.— La mítica Pulp fiction que catapultó a Quentin Tarantino al reconocimiento internacional al ganar la Palma de Oro en 1994 se presentó en este mismo Festival hace 25 años. Y en esta ocasión, el director estadounidense volvió a la Riviera francesa acompañado de las grandes estrellas de Hollywood: Brad Pitt, Leonardo Di Caprio y Margot Robbie para presentar Once upon a time in Hollywood, una cinta con la que el cineasta rinde homenaje a la ciudad de su infancia y que, aunque tiene su dosis de violencia, se acerca más a un cuento acerca de los años 60 que a un filme de acción.

Los pases de prensa, calculados para coincidir con la alfombra roja y evitar cualquier spoiler o fuga mediática (algo que se ha cuidado excesivamente este festival haciendo firmar a los periodistas un embargo que prohíbe hablar de la cintas hasta que termina el estreno oficial), estaban a reventar y las dos salas en las que la película se proyectó se llenaron, dejando sin lugar a personas que habían esperado durante horas y se habían agolpado en las puertas. Era verdadero furor el creado por este filme en el que con mucha anticipación empezaron a circular por las redes sociales las imágenes de Margot Robbie, DiCaprio y Pitt caracterizados en sus personajes de Sharon Tate, Rick Dalton y Cliff Booth respectivamente.

Nada es lo que parece. En Once upon a time in Hollywood nada es lo que parece. Al ver el filme ambientado en 1969 se puede intuir cómo muchas cosas que suceden son los deseos de Tarantino, cómo hubiera querido que fueran los hechos en lugar de lo que sucedió realmente. Y por eso es que los detalles del guión del filme fueron guardados con tanto cuidado y recelo hasta el último momento y el por qué el director y los productores hicieron un comunicado pidiendo a la prensa y el público en todas las funciones de Cannes de reservarse cualquier detalle que pudiera arruinar la experiencia de las personas que verán la película hasta su estreno previsto en julio.

Esta es la primera vez que una película de Tarantino no es producida por Harvey Weinstein (productor acusado en 2017 de acoso y abuso sexual), sino por Sony Pictures, que le dio al director 95 millones de dólares para filmar la cinta sin restricciones y con el cast deseado.

Por eso Tarantino pudo permitirse el lujo de tener como protagonistas a Leonardo DiCaprio y Brad Pitt en sus papeles como una estrella de cintas western y a su doble, amigo y conductor, respectivamente. Se dice que ambos personajes están inspirados en la vida de Burt Reynolds.

La química entre Pitt y Di Caprio es notoria y las dos estrellas saben caminar con certeza sobre la fina línea de la comedia negra que están representando.

Al Pacino, como un ejecutivo de Hollywood (Marvin Schwarzs) aunque breve en apariciones, le aporta a la cinta momentos de frescura y agudeza. Margot Robbie interpreta a una bellísima Sharon Tate llena de vida y sensualidad en un Hollywood de ensueño lleno de promesas y en plena efervescencia de la carrera de su esposo Roman Polanski, interpretado por Rafal Zawierucha.

Aunque la historia transcurre en el contexto de los asesinatos de la familia Manson, Tarantino consigue enfocar la atención en el Hollywood del esplendor.

Nota publicada en El Universal

Festivales

Maradona según Diego

El documental del futbolista sobre su vida en Nápoles retrata su vida diaria. Dirigido por Asif Kapadia, se estrenó en Cannes

Cannes.— Hasta el domingo era una incertidumbre si la leyenda del futbol Maradona aparecería en la alfombra roja de Cannes para el estreno del documental centrado en su vida dirigido por Asif Kapadia, el cineasta especialista en las biopics (Senna, Amy).

Las negociaciones, según dijo el propio director, siguieron hasta el último momento. “Pero no fue posible porque aunque ese era el plan, Maradona está actualmente en México recuperándose de una operación en el hombro que le impidió venir. Sin embargo, estoy planeando ir a presentar el documental a México para que él esté presente”, dijo Kapadia después de los aplausos que vinieron tras la proyección del filme en el Gran Teatro Lumiére.

En Maradona, el director logra narrar la vida del futbolista argentino utilizando grabaciones inéditas de su estancia en Nápoles, la ciudad que lo vio convertirse en “dios” y descender a los infiernos de la droga hasta vincularlo con la Camorra italiana.

Al futbolista se le escuchan decir frases como, “me importa más la gloria que la plata”, “cuando estoy en la cancha se va la vida, se van los problemas, se va todo”, “hasta los incrédulos tuvieron que creer que era el mejor. Estaba muy solo, estaba muy arriba”.

Pero también lo que no se dice y se puede ver va dando pistas de la personalidad del futbolista como por ejemplo que al lado de su cama tenía siempre a la virgen de Guadalupe, el retrato de su exmujer y el de las divas del momento como Valeria Lynch o el fastidio y la prisión que vino cuando, después de haber conseguido todos los triunfos posibles para su equipo napolitano, quería salir de Italia y ni el presidente del equipo, ni la mafia, lo dejaban irse.

Llegar a Maradona fue la última pieza de un rompecabezas que empezó a armarse cuando en el verano del año 2012, a Kapadia se le acercó el productor independiente Paul Martin que antes era un periodista deportivo y le dijo que tenía una joya: las grabaciones caseras inéditas de la estancia de Maradona en Nápoles.

La leyenda urbana dice que fue el propio Diego quien contrató a las personas para que le hicieran estos videos y así crear un registro para protegerse en caso de que cualquiera intentara secuestrarlo. El resultado fue un tesoro con grabaciones ininterrumpidas durante todos esos años que muestran un lado nunca visto de Maradona y entender muchas situaciones que vivió la súperestrella.

Otro acierto de Kapadia es que no sólo logra un montaje con ritmo para demostrar el rápido ascenso de Diego sino que también logra que Maradona le hable del abuso de drogas, su relación con la Camorra napolitana, la relación con sus hijos, su ex esposa y su hijo ilegítimo, Diego Sinagra, cuya paternidad negó durante 18 años.

Nota publicada en El Universal

Festivales

Bernal llega a Cannes con «Chicuarotes»

Han pasado 12 años desde que Gael estrenara su primera película como director en Cannes cuando vino a la Riviera francesa con «Déficit» (2007) y 19 desde que pisó el Festival de Cannes con «Amores Perros».

En estas casi dos décadas el actor se ha consolidado como una gran estrella internacional y con la presentación de su nueva cinta «Chicuarotes» demostró que también ha dado un paso más en su forma de ver el cine y en su hacer detrás de cámaras.

La proyección del filme terminó con un emotivo aplauso de un público en el que también se encontraban amigos y grandes cineastas como su mentor Alejandro González Iñárritu, Walter Salles con quién trabajo en «Diarios de motocicleta» -una de las películas que muchas veces ha dicho que ha sido de las mejores experiencias de su carrera-, el director alemán Fatih Akin, su amigo y socio Diego Luna y José María Riva quién fuera el director de la Semana de la Crítica cuando «Amores perros» triunfó en Cannes.

Acompañado por los actores de la película, Benny Emmanuel y Leidi Gutiérrez, y los productores del filme, Gael dio unas palabras antes de comenzar, “estoy muy feliz de estar aquí, hace 19 años rodamos el filme que fue presentando aquí el año siguiente, «Amores perros», esta película me ha hecho conocer el cine, cambió mi vida y fue precisamente aquí, en un cine de esta ciudad, en dónde hemos sido testigos de esta profunda transformación.

«Hoy estamos aquí para presentar esta película que se llama «Chicuarotes» y la mejor definición que encuentro para describirla es como una fábula infinita y juvenil. Estoy muy orgulloso de todo el trabajo que hemos hecho y para mí es muy importante dar las gracias a las personas que me han acompañado en esto. Gracias por tanto talento y la bondad con la que han hecho la película. Gracias al Festival de Cannes por ser el terreno donde hemos venido a jugar al cine, muchas gracias a Thierry Fremáux y al Comité de selección por darnos un lugar en la Selección”, dijo el realizador que también habló en español para agregar, “muchas gracias por estar aquí a todos los que vienen desde México o Latinoamérica y están entendiendo lo que estoy diciendo ahora. Gracias por todo el apoyo a esta película que se estrena el 28 de junio en México.

«Éste es el punto de partida, la primera vez que se va a ver «Chicuarotes» y por eso también quiero agradecer a dos personas en particular, a Paula Amor que es quién lleva nuestra productora «La corriente del golfo» y a mi novia Fernanda (Aragonés) que está por ahí y que apoyó muchísimo este proyecto”.

Escrita por Augusto Mendoza, también autor del guión de «Mr. Pig» –tercer largometraje dirigido por Diego Luna, «Chicuarotes» es una comedia negra protagonizada por tres chavos (Benny Emmanuel, Leidi Gutiérrez y Gabriel Carbajal ) que viven en San Gregorio Atlapulco, Xochimilco dentro de un entorno hostil en el que el futuro para los jóvenes es muy incierto y en el que los protagonistas irán tomando una serie de decisiones desesperadas para intentar salir de ahí a toda costa.

Para realizar el filme, producido con apoyo del Estímulo Fiscal del Artículo 189 (EFICINE), García Bernal realizó un arduo trabajo de investigación a lo largo de siete años en el que él y su equipo de producción visitaron el poblado de Atlapulco y conocieron a sus habitantes. Algo que en muchas ocasiones ha dicho Gael acerca de este proceso es que todo el equipo de la película se enamoró del lugar y de la calidez de la gente.

Nota publicada en El Universal

Festivales

Delon llora tras recibir la Palma de Oro

Alain Delon no temió ocultar las lágrimas que le provocaban tantos recuerdos al hablar del pasado y sus inicios en el cine, “aunque no vine aquí a llorar”, dijo el actor pocos minutos después de empezar el encuentro con el público en la sección Cannes Classics en donde la leyenda habló de cómo comenzó su carrera, “el primer año que vine a Cannes fue en 1956 y no me conocía nadie. Llegué después de haber sido soldado durante tres años y cuando una chica que me amaba y yo a ella me dijo que me iba a traer al Festival y así fue como todo sucedió. Al estar aquí todo el mundo me preguntaba quién era yo, qué hacía, de dónde venía y qué hacía porque aparentemente era muy feo en ese entonces”, bromeó haciendo referencia a cómo fue descubierto por casualidad debido al atractivo que despertaba su apariencia.

“Lo cierto es que mi carrera la hicieron las mujeres que me amaban porque ellas eran las que querían que yo hiciera este trabajo. Lo que fue impresionante es que la actuación vino de forma natural hacía mí porque primero me rehusé a hacer mi primer filme, «Quand la femme s’en mele» pero después el director, Yves Allégret me convenció y tras rodar unas escenas un día me llevó al camerino y me dijo algo que nunca olvidé: ‘Alain tú ya conoces a tu personaje, no tienes que actuar, sólo mira de la forma en que tú miras, haz las cosas de la forma en que tú las haces, sé tú mismo’.  Nunca había actuado y es algo que se me quedó por siempre”, recordó el actor que esta noche recibió la Palma de Oro de honor del Festival.

También dijo que había sido un premio que le había costado mucho aceptar, “porque pensaba que esa Palma debería de haber sido para los directores que hicieron mis películas, ellos son los verdaderos directores de la orquesta pero Thierry (Fremáux, director del Festival de Cannes) me convenció cuando me dijo, “pero ellos ya no están Alain”, así que decidí aceptarla como un tributo a ellos, a su memoria”, aseguró la estrella a la que se le salieron las lágrimas al ver una escena que se proyectó de «Gattopardo», “me he emocionado mucho porque esa escena es especial, es con un amigo que ya no está aquí”, dijo refiriéndose a Burt Lancaster.

El actor volvió a conmoverse al verse a sí mismo en otras películas de su juventud, “miren cómo era entonces y cómo soy ahora. Era 1957, muchos de ustedes ni siquiera habían nacido”, dijo con tristeza.

Otro de los momentos que lo marcaron fue cuando los estudios de cine Melville del director Jean-Pierre Melville que vivía en ese mismo edificio se incendiaron y contó que desde la calle, tomado de la mano con Jean-Pierre, ambos vieron cómo todo se quemaba, “más de cincuenta años de filmes se esfumaron”. También habló por qué su paso por Estados Unidos fue breve, “estuve ahí durante dos años porque todos decían que tenía que probar suerte en Hollywood, hice tres películas pero luego volví a París, quería hacer cine francés y estar en Francia. Estados Unidos no es mi lugar, nunca me adapté”, afirmó la estrella que no tuvo reparos en contar que los directores de la nueva ola francesa no quisieron trabajar con él, “me borraron, para ellos no existía pero lo cierto es que tampoco los necesitaba”.

Delon nunca fue a una escuela de arte dramático pero logró convertir los sets en su elemento natural y la cámara lo adora desde entonces, “la cámara para mí es una mujer a la que veo a los ojos, a la que quiero y me quiere”, dijo el actor que saltó a la fama internacional con «Purple Noon», de René Clément en 1960 y que desde entonces no ha dejado de trabajar con 107 filmes en su haber.

Fue por esa película que Visconti lo descubrió y lo buscó para trabajar con él. “Yo soy todo y nada. Soy lo que la gente me hizo”, afirmó el actor que remató la charla con una anécdota muy agridulce al contar cómo fue la muerte de Jean-Pierre Melville y que él presenció, “estábamos haciendo el cuarto filme juntos y llegó un periodista que lo admiraba mucho y con el que tenía relación a visitarlo así que fuimos a comer y el periodista le contó una broma a Jean Pierre que le hizo mucha gracia y con la que Melville empezó a reírse muy fuerte cuando de pronto le vino un ataque cardiaco y se murió. Se fue riendo, lo cual creo que es una forma maravillosa de morir”, recordó Delon entre aplausos y una Sala Buñuel en la que no cabía un alfiler y en la que el público se volcó para mostrarle su admiración y cariño a la estrella que ya es una leyenda del cine.

Nota publicada en El Universal

Festivales

«Kubrick se reiría de las teorías sobre sus películas»

Alfonso Cuarón presentó en el Festival de Cannes la versión restaurada de El resplandor. La hija de Stanley recordó a su padre: “Lo extraño y hablo de él diario”

Cannes.— Al lado de Katharina Kubrick, Alfonso Cuarón fue invitado por el Festival de Cannes para hablar de «El resplandor», legendario filme del director estadounidense cuya versión restaurada en 4K se proyectó en el Cannes Classics.

Katharina, muy emocionada al hablar de su padre, no pudo contener las lágrimas y decir lo mucho que se le extraña al cineasta.

“Ahora que soy una mujer de 65 años y mi padre tendría 90 puedo decir que lo extraño cada día y hablamos de papá a diario. Me doy cuenta que era un artista de una nueva forma de hacer cine de culto y que no hizo películas palomeras que se olvidan con el tiempo”.

También advirtió: “Esta es una película realmente cool así que por favor no hagan caso a todas las estupideces de las teorías de la conspiración que se han dicho de él”.

Alfonso aprovechó el comentario de Katharina para bromear y decir con ironía que “yo estoy en desacuerdo. «El resplandor» es una película acerca de la teoría de la conspiración del falso alunizaje del hombre, es acerca del Holocausto y de hecho, esta noche la vamos a ver de atrás hacia adelante porque es así como ves el mensaje final que Kubrick realmente quería transmitir”, dijo provocando las risas y los aplausos del público.

Cuarón también contó que habló con muchos de los colaboradores que hicieron el filme con Stanley y lo que encontró increíble es que todos coinciden en que Stanley Kubrick se hubiera reído de todas estas teorías de la conspiración.

“En lo que realmente creía era en que los filmes no tenían que ser explicados sino experimentados, un poco como la música. Y todas estas interpretaciones que haces de la película hablan más acerca de ti que de la película. Pero, ¿no es ése el verdadero propósito del arte, confrontarnos con nuestra imaginación y con quiénes somos? Así que creo que es importante mencionar el aspecto técnico al poder verla ahora en 4K transfer. A Kubrick le hubiera encantado”.

Nota publicada en El Universal

Festivales

Jarmusch prefiere a los vampiros

El director estadounidense bromeó en Cannes con ser un chupasangre; no disimula su rechazo a Donald Trump

Cannes.— Jim Jarmusch tiene una libreta verde en la que apunta respuestas y datos que pueden ser interesantes cuando da una entrevista.

En una página se pueden ver frases en tres colores de tinta diferentes: negro, azul y verde, dependiendo del propósito de lo que haya escrito. Si se trata de ideas para futuros guiones, usa una libreta azul que guarda en la bolsa interior de su saco negro.

Sentado en la terraza del Hotel Residéal en Cannes, Jarmusch cuenta que aún escribe sus guiones a mano como siempre lo ha hecho, que no tiene redes sociales y que casi no usa el e-mail pero que cuando lo hace, lo que más usa son los emoticones.

Es simpático, bromea constantemente y repite cómo encontró la paz interior haciendo Tai-Chi y siendo semibudista, “porque no tengo la disciplina para serlo de lleno”.

Cuenta que un tiempo sufrió una depresión y volver a encontrar el contacto con el presente lo volvió a la vida.

Sus amigos, Adam Driver, Steve Buscemi, Tilda Swinton lo quieren, pues según asegura: “cobraron poquísimo por hacer esta película. Decíamos de broma que les pagábamos con avena. Pero eso es algo que me conmovió profundamente porque todos los que fueron parte del proyecto fue porque realmente querían ser parte de él, somos una tribu”.

Su amor por Swinton es evidente, pues nada más sentarnos lo primero que dice al preguntarle por la estrella es: “Oh Dios, Tilda debería ser la líder de este planeta y yo haría cualquier cosa que ella dijera. Todos seríamos muy felices, empáticos con los demás y tendríamos un mundo mejor. Necesitamos a Tilda Swinton para mejorar la Tierra”, expresa entre risas.

Su nueva película, Los muertos no mueren es una comedia de terror en donde hay zombis muy peculiares inspirados por los de George Romero, el único director de este género al que Jarmusch admira.

Para Jim, los zombis son aburridos y sólo hacen lo que se les pide.

“Lo único bueno que tienen es que no piensan entonces, por ejemplo, les dices, ve y acaba con Donald Trump y van y lo hacen”, dice entre risas.

“Sin embargo, los de Romero son zombis que vienen de la sociedad y que son víctimas y problema a la vez. Son más complejos. Eso es lo que intenté hacer en la película. Pero a mí lo que me gusta son los vampiros porque son más sofisticados, cultos, sexualmente atractivos y tienen que ser muy inteligentes para hacer todo lo que se requiere para sobrevivir. Pregúntamelo a mí que soy uno de ellos”, apunta entre risas mientras hace el amago de dar una mordida.

Hablando de Selena Gomez comenta que para él los jóvenes son fundamentales.

“Me importan los adolescentes como guías culturales porque en muchos sentidos nos dan guías”.

Nota publicada en El Universal

Festivales

Me hubiera gustado besar a Banderas: Almodóvar

Está bien ver que dos hombres de 50 años se besan en cine», dice el director al hablar de Dolor y Gloria, película que presentó en Cannes

Cannes.— Pedro Almodóvar, Penélope Cruz, Antonio Banderas, Asier Etxeandía y Leonardo Sbaraglia aún estaban emocionados por la ovación de casi 10 minutos que el público les había dado la noche anterior en los créditos finales de Dolor y Gloria cuando llegaron a la rueda de prensa oficial de Cannes. 

“Está lloviendo pero no he conocido una lluvia tan feliz como la de esta mañana. No voy a poder olvidar la noche de anoche, como dice el bolero. La experiencia ha sido inenarrable y estamos muy contentos”, dijo el director que con este filme compite por sexta ocasión por la Palma de Oro. 

Mucho se ha hablado de que la cinta es autobiográfica a lo que Almodóvar apuntó: 

“No hay que tomar la película de un modo literal. Es decir, que también hay una gran parte de ficción aunque muchas de las cosas que ocurren podrían haberme sucedido. Cuando empecé a escribir lo hice recordando capítulos de mi vida pero luego debes darle cabida a la imaginación”, explicó el cineasta que admitió no haber tenido una infancia fácil. 

“Mi madre nunca me dijo como en la película que no había sido un buen hijo pero esa escena es importante porque habla de la extrañeza con la que mi madre me miraba cuando era pequeño y no era precisamente con orgullo. Yo creo que me mueve tanto porque lo que represento es la extrañeza que yo descubría en la mirada de los demás sobre todo entre los compañeros del colegio. Y para un niño esa mirada que tiene mucho de repulsa, de crítica y de humillación es una experiencia muy dura, tan dura como que tu madre te mire como un ser extraño. Pero afortunadamente era un niño muy fuerte”.

Para Antonio Banderas, quien los últimos 20 años de su carrera los centró en Hollywood, su gran punto de unión con el cine español ha sido siempre Almodóvar. Al actor malagueño se le entrecortó la voz al hablar de lo que significó tener la oportunidad de volver a trabajar con él. 

“Cuando terminé el rodaje de La piel que habito una pregunta que rondaba mucho en mi mente era la de si iba a poder tener la oportunidad de hacer una película con Pedro Almodóvar otra vez y llegar desnudo y tirarme de verdad al barro y poder crear con él. Cuando me llamó para Dolor y Gloria fue una emoción enorme. No me podía creer que iba a interpretarlo. Yo he hecho 113 películas y todo lo que se ha venido estos días de palmas y de premios, no me importan. 

“Los meses de verano pasado cuando rodamos esta película han sido probablemente los más felices como actor en mi vida, y eso, ¡no me lo puede quitar nadie!”, finalizó el histrión con un nudo en la garganta. 

Una de las escenas favoritas del director en la película es la del beso entre Banderas y Sbaraglia, de la cual contó: “Yo querría haber besado tanto a uno como a otro y con la misma intensidad. No me he atrevido a pedírselos ni como director ni como hombre pero ya se lo comentaba anoche a Leo que está bien ver que dos hombres de 50 años se besan apasionadamente y se excitan porque el cine no da muchas imágenes como esa, sobre todo de esa edad.» 

“Yo sí tuve la experiencia de un amor truncado en un momento en que la pasión estaba viva y es dolorosísimo porque cuando algo está vivo es antinatural tener que cortarlo. Además, es una experiencia que mucha gente habrá tenido y con la cual se puede identificar. En mi caso no he tenido la oportunidad de esa reconciliación por eso me hubiera encantado estar en medio de los dos y poder besar apasionadamente a Leo Sbaraglia y Antonio Banderas pero nunca me he atrevido y mucho menos en los tiempos que corren”, confesó. 

El realizador es bien conocido por su activismo en contra de la extrema derecha española representada por el partido político Vox que en los últimos meses se ha estado pronunciado en contra del matrimonio gay y los derechos de la comunidad LGTB.

Opinion

El Festival de Cine Internacional de Cannes: el negocio…

Cada año, con el Festival de Cannes en puerta me pregunto, ¿por qué quiero volver? Es una experiencia agotadora en la que cada día la rueda de las películas, conferencias de prensa y entrevistas empieza al amanecer y no para hasta la madrugada. Duermes poco, comes mal y entras en un permanente estado de estrés. Pero ahí estás y curiosamente, te sientes privilegiado.

Algo tienen estos eventos que se vuelven adictivos. Lo primero que hay que saber es que los festivales de cine se clasifican según su prestigio siendo los de Clase A, los más importantes. Actualmente hay 15 en el mundo pero los más destacados son Berlín, Cannes y Venecia y es adonde los directores de cine sueñan con llevar sus películas.

Para ser un festival de clase A se debe tener una competencia y cumplir con los estándares de la FIAPF (Federación Internacional de Asociaciones de Productores de Filmes) que demanda un alto nivel de organización, calidad en la selección de las películas y jurados, infraestructuras, etcétera.

No cualquiera puede estar ahí: ni el que presenta sus creaciones, ni quienes hablamos de ellas. Todos somos parte de la llamada gamification en marketing, tu paso por los festivales hace que entres en un juego de recompensas, niveles, progresos.

La primera vez que vas no logras entrar a nada, pero van pasando los años y ven tu desempeño y fidelidad, suben tus bonos, vas abriendo puertas desconocidas, logrando accesos exclusivos y eso es irresistible.

Pero nadie se salva: lo mismo le ocurre a los directores de cine que van escalando de secciones hasta llegar a la Sección Oficial, a los actores que empiezan a ser invitados a ser jurados, etcétera.

Por supuesto, esto es un gran negocio: el festival cuesta 25 millones de dólares aproximadamente. De este presupuesto, casi 400 mil dólares se destinan a las Palmas de Oro, el máximo galardón del festival confeccionado con 118 gramos de oro de 18 quilates sobre piezas de cristal de roca (éstos requieren 40 horas de trabajo de siete orfebres y cada Palma está valorada en 20 mil dólares).

Cannes tiene una población de 70 mil habitantes pero el festival eleva el flujo de gente a 200 mil personas. Para entrar a las galas hay que ir con esmoquin y durante esos días una treintena de comercios los venden sin descanso con precios que oscilan entre los 500 y los 3 mil dólares.

Los hoteles y departamentos de alquiler triplican sus precios y llegan a la ocupación máxima. Las celebrities pagan más de 40 dólares por noche en el Penthouse del Hotel Majestic y los restaurantes, yates, casas de champaña y moda no paran de llenar sus arcas hasta que acaba la euforia.

Es el negocio del prestigio. Pero para que esto exista hay una pieza fundamental: las películas. Cada año, cuando sales de ver la nueva creación de ese director que te voló la cabeza, te sientes la persona más afortunada porque has sido testigo de algo grandioso, que sólo logra el cine. Entonces vuelves.

Columna publicada en El Universal

Festivales

Scorsese charla con De Niro

El director acudió al encuentro de su amigo, en el marco del Festival de Tribeca; Leo DiCaprio, entre el público

Nueva York.— Lo mejor del Festival de Cine creado por Robert De Niro en el año 2002 para reavivar las zonas más afectadas tras los atentados del 11 de septiembre en Nueva York son precisamente las Tribeca talks, charlas con las que grandes estrellas de la cinematografía mundial se sientan una hora a contarle al público los pormenores de sus carreras, datos curiosos y lo que se le has quedado grabado en la memoria de los sets.

En este marco fue donde el propio De Niro invitó al director con el que ha trabajado en nueve filmes y con el que forjó gran parte de su carrera, Martin Scorsese, a contarle a todo el auditorio del teatro Beacon cómo fueron esos primeros años (y los que siguieron) en los que empezaron a trabajar juntos y hacer historia.

En la audiencia estaba Leonardo DiCaprio, quien había intentado ir de incógnito pero lo descubrió Scorsese cuando al referirse a él desde el estrado dijo: “por cierto que Leo está aquí, en alguna parte, escondido, ‘¿dónde estás Leo?’”, preguntó varias veces hasta que DiCaprio se puso de pie sin quitarse su gorra de beisbol y saludó desde las primeras filas.

Leonardo ha participado en cinco películas del director neoyorquino y De Niro contó que él recomendó a Scorsese trabajar con el actor.

El director lo confirmó: “Robert fue quien me convenció para que protagonizara El lobo de Wall Street porque él lo había conocido haciendo Boy’s life en 1993 y le había parecido espectacular. ‘Está este chico, Leo DiCaprio. Es realmente bueno, tú tienes que trabajar con él en algún momento Marty’, me dijo. Y la verdad es que fue una extraordinaria fortuna hacerlo, porque a DiCaprio le gustan el tipo de películas que hacemos. No tiene miedo a tocar ciertos tópicos y es un actor al que le preocupa la verdad de un personaje y de una situación. No le da miedo tomar riesgos e ir hacia donde tenga que ir con todas estas cosas”.

También contaron que la mítica película Toro salvaje (Raging bull) casi no se hace porque los ejecutivos del estudio estuvieron a punto de cancelarla pues la biopic del boxeador Jake LaMotta les parecía muy violenta.

“Yo no entendía el boxeo pero me di cuenta de que la cinta en realidad era acerca del atleta en sí mismo, más allá del deporte”, explicó Scorsese sobre el filme.

Opinion

Cuando las estrellas mienten

Después de 10 años viviendo en Estados Unidos puedo decir que una de las cosas que más nos cuesta entender a los latinos es que los hijos se tengan que ir de casa cuando entran a la universidad. Pero algo que es igual de inquietante y nadie te cuenta es cómo, desde que los niños están en tercero de primaria, las escuelas públicas separan a los “más talentosos” para que tengan clases de mayor nivel que el resto.

Es decir, que desde que un niño tiene ocho años ya está compitiendo y así será toda su vida escolar si quiere conseguir ser parte del 6% de los jóvenes elegidos por una universidad prestigiosa que les garantizará seguir en el sistema del “sueño americano”, es decir, formar parte de la élite para a su vez, en un futuro lograr trabajos bien pagados que les permitirá replicar el modelo con su futura descendencia pudiendo pagar lo que cuestan estas colegiaturas top (un promedio de 60 mil dólares anuales) y hacer que la rueda del consumo y el “bienestar” sigan girando indefinidamente.

Entender esto explica por qué el escándalo en el que se han visto implicadas estrellas como Lori Loughlin que enfrenta una condena posible de hasta 20 años de cárcel (Full House) y Felicity Huffman (Mujeres desesperadas) ha tocado fibras tan sensibles, pues han puesto en evidencia que hasta lo más sagrado del sistema, la meritocracia, el “si te esfuerzas lo consigues”, está corrupto.

A estas alturas es bien sabido que Loughlin pagó 500 mil dólares para asegurarle dos lugares en una de las universidades más cotizadas de Estados Unidos, la USC (University of Southern California) a sus hijas gemelas o que Huffman dio una suma de 15 mil dólares para subirle el puntaje a su hija en el examen que más cuenta en las admisiones. Pero lo cierto es que ellas son sólo la punta del iceberg de una operación en la que se encuentran involucradas más de 30 familias poderosas según ha detectado el FBI y lo que estará por descubrirse.

Muchas veces le he preguntado a las estrellas si sienten que la fama también los pone en un lugar de responsabilidad porque se vuelven modelos a seguir. La mayoría entiende el compromiso que tiene estar bajo los reflectores.

Muchos de ellos, incluso, se vuelven activistas. Pero algunos se excusan diciendo que su función se limita a entretenernos. Lo cierto es que el impacto que tiene lo que hacen los famosos es muy grande y este caso lo demuestra.

Lo que ellas hagan o dejen de hacer genera eco en la sociedad porque las celebridades ejemplifican mejor que nadie el sueño de que la fama y la fortuna se pueden conseguir trabajando duro y con talento.

Si los jóvenes que se han pasado una infancia y adolescencia construyendo su currículum para competir en el sistema dejan de creer, el capitalismo y los pilares en los que está cimentada esta sociedad revientan. Y eso no se puede permitir, menos si eres una estrella.

Columna publicada en El Universal