Bill Murray rompe con los protocolos en Cannes

El actor hizo reír a los medios de comunicación durante la presentación de la cinta de zombis «The Dead Don´t Die» donde actúan Tilda Swinton, Selena Gomez, Adam Driver y Chlöe Sevigny

En un Festival en el que todo está cronometrado al milímetro tener a un actor como Bill Murray a quién le gusta desafiar los protocolos es una bocanada de aire fresco.

 Las anécdotas que rodean al actor lo hacen muy especial. Por ejemplo, que no tiene agente y que todo lo realiza con acuerdos verbales. La propia Sofía Coppola contó a EL UNIVERSAL en entrevista hace unos años que cuando filmó «Lost in Translation» (Perdidos en Tokio), filme que Murray protagonizó, no supo si iba a aparecer en el set de Tokio hasta el último momento.

“Sólo me dijo sí, iré, y ya no volví a saber de él hasta el día que empezó el rodaje”, aseguró la directora.

Otro de los mitos que lo rodean es que le encanta hacer felices a los demás sorprendiéndolos. Las historias son de lo más diversas: desde aparecer de improviso en una fiesta que elige de forma aleatoria y en la que se pone a lavar los platos ante los ojos atónitos de los anfitriones o cuando le pide al encargado de una cafetería que lo deje estar un rato en la caja registradora cobrándole a los clientes.

Son tantas que incluso hay un sitio llamado Bill Murray Stories (www.billmurraystory.com) en el que las personas van subiendo sus fotos con él y contando cómo fue que lo conocieron y lo que hizo por ellos.

Con esta expectativa (e incertidumbre) Murray apareció en la alfombra roja de Cannes y cumplió con todas las actividades de prensa que había prometido hacer. Como era de esperarse, dejó buenos momentos como las carcajadas que provocó en la rueda de prensa de la película «The Dead Don´t Die» que protagoniza al lado de Tilda Swinton, Selena Gomez, Adam Driver y Chlöe Sevigny.

El filme de zombies cuyo propio director describió como “una comedia de horror”, habla de la vida después de la muerte aunque el actor dijo creer en que “hay algunas personas que sí viven después morir pero muchas otras no”.

Entre otra de las particularidades de la estrella americana está el que para convencerlo de hacer una película hay que dejarle un mensaje de un minuto en el contestador de su teléfono de casa y si lo que le cuenta el director lo convence entonces lo contacta. Si no, lo deja pasar y nunca responde.

En este contexto, cuando un periodista le preguntó qué es lo que le había dicho Jim Jarmush para que se decidiera a hacer la película le respondió que lo que hace Jim es aventarte mucho dinero, “pero muchísimo ¿eh? Él sólo te avienta dinero, te manda muchas cosas a casa. Por días y días te empiezan a llegar regalos a tu puerta y entonces piensas, ‘ay Dios, creo que Jarmush quiere trabajar conmigo’. Puedes saber quién es por la forma en la que opera. Es un manipulador y no sé cómo demonios conseguí este trabajo”.

La respuesta no le hizo mucha gracia a Jarmush, quién no cambió su rostro de seriedad mientras que Murray continuó hablando, “el guión me pareció muy divertido. Que por cierto, no sé ni cómo lo conseguí. Pero Jarmush vive en blanco y negro de una forma graciosa. Todo en él es acerca de sombras. Es alguien que aparece en el día pero llega vestido de noche”, agregó arrancándole una leve sonrisa al director de «Ohio».

Al hablar de las cosas difíciles para los actores, Murray dijo que algo que encontraba aterrador era Cannes, provocando las carcajadas, nuevamente, de la audiencia. “Pero seguro que en La Croisette no encuentras zombies”, le dijo el moderador a lo que Bill respondió muy serio, “eso dices tú”.

Los problemas que enfrenta el cine

No todo fueron risas pues la seriedad llegó cuando Bill habló de los problemas del cine y dijo que todos los que estaban ahí hacían eso para ganarse la vida, “hablando sólo por mí puedo decir que doy lo mejor de mí cuando estoy trabajando para vivir. Cuando no estoy trabajando soy perezoso pero cuando estoy en un filme estoy en la mejor representación de mi conciencia así es que soy mejor persona cuando hago una película. Y mi preocupación por el planeta se demuestra en mi preocupación por el filme y por las personas que trabajan en él. Incluso el hecho de estar aquí hoy con ustedes hablando de la cinta habla de ese gran esfuerzo que hago. Ese es el pedazo de hielo sobre el cual sobrevivo y que espero no se derrita”, dijo provocando aplausos.

A Selena Gomez lo que le asusta son las redes sociales

Selena Gomez también apuntó que a ella el tema que más le preocupaba era el de las redes sociales.

Para la estrella, que tiene más de 150 millones de seguidores las redes sociales son, para su generación en específico, “algo terrible. Entiendo que es increíble usar tu propia plataforma pero me asusta cuando veo lo expuestos que están los jóvenes. No están al tanto de lo que realmente está pasando y no quiero decir que se vuelven egoístas porque es muy agresivo pero sí que es peligroso el que las personas ya no están pudiendo recibir toda la información que deberían”.

Ellas aman y odian el terror

Chöe Sevigny. Aterrorizada desde pequeña.

La actriz americana contó que “cuando era pequeña vi «El exorcista» y me aterró así que fue a hablar con mi cura porque me crié en lareligión católica así que le expliqué mis miedos y me dijo, ‘sí, es verdad. Usualmente le sucede a las chicas jóvenes así que no actúes raro o juegues a hacer brujerías porque estás invitando al diablo a entrar a tu alma así que estoy aterrada desde entonces”.

Selena Gomez. Adicta al horror.

«Estoy obsesionada con las cintas de terror. Cuando era pequeña mi papá me dejaba verlas para asustarme y así él podía reírse y después me enganché. No lo sé me gusta todo: desde «Zombieland», «The Walking Dead» y la serie de Netflix llamada «Black Summer”.

¿Hemos visto demasiadas películas apocalípticas?

Quizá te sientas familiarizado con esta imagen que se ha hecho muchas veces en el cine de una
presentadora de televisión avisando del surgimiento de una nueva enfermedad que pronto se
convertirá en una pandemia y empezará a matar a todos, hasta a los personajes con los que ya te
habías encariñado y pensabas que el guionista no se atrevería a tocar.
También hay las que te muestran lo que ocurre después de la gran catástrofe y a lo que tienen que
enfrentarse los sobrevivientes.
Ambas historias son aterradoras y juegan con el miedo más primitivo y auténtico que todos
tenemos: a lo desconocido. Por eso son tan poderosas. Y sí, mientras te voy describiendo estas
escenas seguro te habrán venido a la mente imágenes de películas como Contagion, Children of
men, Blindness, 28 days later, entre mucha otras de una extensa lista que has ido acumulando en
tu memoria.
Lo cierto es que a ese miedo tan primario que el cine ha retratado a veces muy bien y otras no
tanto, hay que añadirle la noción que tenemos hoy en día de lo letal que es estar en un mundo
globalizado en el que todo viaja de forma vertiginosa.
Lo más peligroso en estos casos de pánico global no es la situación que lo causa en sí misma sino el
miedo al miedo que ésta genera (valga la redundancia).
Con el surgimiento del coronavirus estamos viviendo una muestra clara del peligro de la
sobreinformación en la que estamos inmersos actualmente y que causa tanta confusión.
En una misma mañana puedes leer una nota en donde se afirma que la OMS ha aceptado que el
virus era más grave de lo que se creía y otra en la que el ángulo científico es que el virus no causa
tantas muertes como la gente cree.
Y entonces, ¿con qué te quedas? Con el pánico de las personas que se va expandiendo y
contagiando a otras de histeria llevándolas a vaciar los supermercados, dejando sin mascarillas a
toda la comunidad médica y llenando los armarios de desinfectante.
Estos días Nueva York y alrededores parecía una auténtica película en donde hordas de gente
acudían en masa a los supermercados para llenar sus carritos hasta el tope de arroz, frijoles, latas
de atún, agua y rollos de papel higiénico (cada quien sus preocupaciones).
Las escuelas, trabajos e instituciones empezaron a avisar planes de contingencia en caso de que la
situación se complicara. Y es que sin saberlo, toda la gente ya estaba contagiada. Sí, de miedo.
Un efecto dominó en el que cuando ves a todos llenar sus despensas empiezas a cuestionarte:
“¿seré yo la que está equivocándose al no hacer nada?” Entonces viene a la cabeza la imagen de
algún personaje que nunca pensó que lo que estaba ocurriendo era realmente grave y de cómo tú
al verlo desde afuera deseabas gritarle que se diera cuenta de lo que era tan obvio.
Es la diferencia entre realidad y ficción: en la segunda sabes que todo acabará; en la primera no
tienes ni idea de lo que sigue y eso nos tiene desconcertados, no conocemos el final y nada es
obvio.

Brad y Leo. No fotos y no ventanas

Entrevista publicada en El Universal

Para llegar a Pitt y DiCaprio hay que tapar ventanas y poner cinta adhesiva al lente del celular. “Este trabajo es solitario”, dicen en entrevista con EL UNIVERSAL

Cannes.— El silencio antes del encuentro con Brad Pitt y Leonardo DiCaprio en el Hotel Carlton de Cannes es notorio. Para poder acceder a ellos todas las cámaras de los celulares son tapadas con cinta adhesiva. 

Las órdenes de los publicistas acerca de no hacer preguntas personales y de enfocar toda la entrevista a la nueva cinta de Tarantino, Once upon a time in Hollywood son claras. Tras una hora de espera ambos actores entran a la suite del glamoroso hotel, donde las ventanas y cristales de las puertas también habían sido protegidas con papel mate en contra de los paparazzi. Hay tensión. Sin embargo, cuando ambas estrellas llegan y empiezan a charlar, la parafernalia que los rodea desaparece. 

Brad está relajado, con una camiseta de algodón casual y la gorra que le encanta llevar siempre. Leonardo, un poco más formal con su chamarra de gamuza y camiseta negra.

Ambos se ven cómodos de estar el uno con el otro y confirmaron que el bromance (como se suele decir a las grandes amistades entre hombres) del que el mundo está hablando es real.

Y es que según contaron, cuando te conviertes en una gran estrella te apartas de todo y es precisamente en el trabajo en donde logras crear tus vínculos más importantes. 

“Amo la forma en la que Quentin retrata a nuestros dos personajes porque este es un negocio muy solitario. Así es que la gente con la que trabajas se convierte en tu familia. Cuando llegas a esta industria esperando lo mejor estás esencialmente aislado y tienes que confiar en otros para levantarte el ánimo. Y eso es lo que muestra Tarantino en este filme, lo cual me encanta. Hizo un trabajo hermoso”, explicó Leonardo, quien en esta cinta se puso en la piel de Rick Dalton, una estrella de películas western decadente y obsesionado con no perder su fama y prestigio en Hollywood. 

Pitt por su parte, interpreta al doble de DiCaprio y fiel amigo y conductor, Cliff Booth. Y si algo dejó claro Leo es que después de trabajar juntos en esta cinta a Brad lo considera un verdadero amigo. Pitt, en su estilo, bromeó: “Yo todavía estoy en el proceso de evaluarlo pero luce bien, tiene buenas perspectivas. Siento un gran respeto por él. Si Leo se fuera ahora mismo, dejaría una marca indeleble en la historia cinematográfica”.

El que no hayan logrado coincidir antes en algún set, dicen, tuvo siempre que ver con la forma en que ambos actores eligen los proyectos, pero nunca con rivalidad.

 “Para los dos algo esencial para trabajar es el director y el guión. Si eso funciona entonces viene lo demás y si todo se alinea para que ambos elijamos el mismo proyecto, genial. En este caso todo se dio”, explicó DiCaprio.

Mucho se ha dicho que la historia que Tarantino plasma está inspirada en la de Burt Reynolds y Hal Needham. También a Pitt y a DiCaprio se les ha comparado mucho con Robert Redford y Paul Newman. 

“Es algo que no nos molesta. Por favor ¡ellos eran los mejores! Recuerdo que mientras veía Butch Cassidy and the Sundance kid en el autocinema cuando estaba en primero de primaria, al final no podía parar de llorar pero no quería que mis padres me vieran, me daba vergüenza”, dijo Pitt.

Su enemigo. De lo que no cabe duda es que ambas estrellas están en la cima de la industria. Sin embargo, al preguntarles qué creen que podría poner sus carreras en riesgo Pitt responde: “¡el ego!” 

“Es una gran respuesta, estoy de acuerdo”, coincide Leo.

Acerca de cómo está cambiando la profesión de las estrellas con la llegada de las plataformas digitales Brad dijo: 

“Ese es otro gran tema, ver cómo nuestra industria cambia. El lado bueno es que surge una riqueza de historias interesantes y creativas. ¿Qué significa eso para la experiencia cinematográfica y comunitaria? Es lo que está en cuestión”, dice Pitt.

Julianne Moore busca la «Gloria»

Entrevista publicada en El Universal

La actriz produce la película porque, dice, vio que era tiempo de levantar sus propios proyectos

Nueva York.— Acaba de cumplir 59 años y Julianne Moore está radiante. Es una actriz que se conoce bien y que demuestra que se siente segura en su propia piel.

Pese a las presiones de Hollywood, no ha sucumbido a las cirugías ni el bótox y ha empezado un nuevo camino: el de buscar sus propios proyectos, esos que los grandes estudios difícilmente producirán.

Este es el caso de Gloria Bell, el remake de la película Gloria del director Sebastián Lelio (Una mujer fantástica) en la que Julianne protagoniza a uno de los personajes más interesantes de su carrera: el de una mujer en sus 50 que intenta rehacer su vida amorosa y sexual.

Desde que vio por primera vez la película chilena, expresa la actriz, se emocionó tanto que no dejó de pensar en ella.

El filme aborda la historia de una mujer madura que pasa el día en la oficina y de noche disfruta de la vida en los bares y del sexo.

“Estaba eufórica cuando terminó la película. Desde ese momento supe que tenía que trabajar con Sebastián y que quería conocerlo, así que hablé con su mánager y me dijo que estaría encantado de reunirse conmigo”, comenta a EL UNIVERSAL en una entrevista exclusiva en el Hotel Langham de Nueva York.

El amor que Julianne siente por Gloria, el personaje principal del filme, tiene que ver con que es una mujer a la que todos quisieran parecerse, según explica.

“Es tan positiva, está tan comprometida con todas sus relaciones, con sus actividades y además es muy dinámica, siempre quiere intentar cosas nuevas, además de que piensa lo mejor de las personas y es optimista incluso cuando enfrenta situaciones complicadas. ¿Quién no desearía ser como ella?”, dice.

Moore explica que fue complicado el proceso porque hubo muchos malos entendidos al planear la película que llega hoy a los cines mexicanos.

“A mí me dijeron que él no quería tener nada que ver con el remake de este filme si lo hacíamos y a él le habían dicho que era yo la que no quería involucrarme en el proyecto”.

Gracias a una comida que tuvieron en París, agrega la actriz, en donde por fin se conocieron y charlaron, ella le dijo:

“Sólo haría esta película si tú la diriges y él me respondió que él sólo la dirigiría si yo estaba en ella”.

El cineasta admira a Moore y fue la única razón por la que aceptó hacer la nueva versión.

“Creo que Julianne está en su mejor momento, tanto en términos de experiencia como de vitalidad. Hay muchas dimensiones en ella”.

Para Moore, era importante hacer su propia versión del personaje, luego del elogiado trabajo que realizó Paulina García en la película original en Chile.

“Lo que Paulina logró fue perfecto ante mis ojos. Mi sentimiento era que su actuación fue tan bella que ni siquiera iba a volver a verla mientras filmábamos este proyecto porque sabía que cualquier cosa que hiciera no sería ni podría ser como lo que ella había logrado. Lo pensé como si estuviera haciendo teatro, en donde hay millones de Julietas y eso nunca es un problema”.

Una de las principales diferencias entre la cinta original y ésta es el lugar en donde se desarrollan; la primera en Santiago de Chile y esta nueva versión en Los Ángeles.

“La soledad y el aislamiento que sientes ahí (en Los Ángeles), en donde siempre estás en tu coche y nadie está realmente cerca del otro, ni siquiera de sus vecinos, era la correcta para este filme”, dice Lelio.

Gael descubre otro México

Entrevista publicada en El Universal

Dirigir «Chicuarotes» le cambió la vida a García Bernal; “es una fábula juvenil”, dice de la cinta filmada en Xochimilco

Cannes.— Le llevó 12 años y una treintena de películas como actor decidir volverse a poner detrás de cámaras. Desde que lo hizo con Déficit (2007) a la actualidad no sólo pasó el tiempo, también la experiencia, las canas, las preguntas y la evolución de la mirada porque si algo ha podido hacer García Bernal es estar en los sets de directores visionarios como Walter Salles, Pablo Larraín, Michel Gondry, González Iñárritu y eso se queda en la piel.

“Afortunadamente como actor tengo el chance de estar en esta puerta giratoria de sets, de diferentes dinámicas, universos y posturas ante el trabajo y eso lo aprendes”, dice a EL UNIVERSAL en la terraza del Hotel Majestic horas después de que su película se estrenó en el Festival de Cannes.

Pero según el mismo Gael, no sólo se necesitan las ganas y la experiencia para contar una historia y dirigirla, sino también encontrar algo que te despierte la curiosidad suficiente para embarcarte en todo lo que este proceso implica.

Ese motor sólo llegó con la idea de hacer Chicuarotes, que se estrena el 27 de junio en México.

“El primer impulso vino al leer el guión de Augusto Mendoza, una historia increíble que cambió mucho a lo largo del proceso pero en la que se mantuvieron muchos de los rasgos originales como la comedia y el drama”, explica.

“Algo que también me llamó mucho la atención fue la posibilidad de internarme en un mundo muy diferente al mío, entenderlo y explorarlo. Y es que en realidad siento que es como si hubiera hecho una película en Finlandia porque hay algo que no dejó de sorprenderme y es que nunca paré de decirme a mí mismo: ‘¡carajo! Esto sucede en la misma ciudad en la que vivo y no conocemos esto’. Y lo digo así, generalizando, porque muy poca gente tiene idea de ese lugar”, reflexionó el cineasta, cuya película se sitúa en San Gregorio Atlapulco —uno de los pueblos originarios de la delegación Xochimilco— en donde la necesidad empuja a sus dos protagonistas a idear un peligroso plan para salir de su situación que tomará caminos inesperados.

A Gael, hacer esta cinta le cambió la vida en muchos sentidos, dice.

“Pero lo que me da mucha curiosidad es qué es lo que va a pasar con toda la gente que es de San Gregorio y que trabajó en Chicuarotes porque siento que a ellos la película también los movió. Muchos de los actores jóvenes, la gran mayoría de hecho, son de ahí y ahora se están preguntando si quieren dedicarse a la actuación, otros ya están empezando a plantearse hacer cine y eso es hermoso”, dice el cineasta, quien para realizar este filme hizo, junto con su equipo, una investigación con la que se adentraron a fondo en el pueblo de San Gregorio.

“Primero entendimos el lugar y luego hicimos un casting abierto al que llegaron 800 chicos y ahí empezaron a surgir los diferentes personajes y varias cosas que nos dieron el chance de entender más la película, jugar con las particularidades del lugar y con lo que queríamos contar. Ha sido un proceso gozoso y libre”, explicó.

Lo que le encanta de la película, señala, es que logra navegar por la comedia negra con mucho equilibrio y tiene muchas sutilezas.

“Es una cinta que se disfruta pero que a la vez tiene intensidad y profundidad. Aquí lo que queríamos hacer era algo desde dentro, que fuera completamente plausible pero que a la vez tuviese un tufo de realidad. Queríamos hacer una fábula juvenil, original, en este caso anfibia en la que la pérdida de la inocencia no fuera solamente de cómo el mundo te condiciona o cómo el contexto condiciona a los personajes para ser de tal o cual manera, sino también de cómo, al final del día, es una decisión de los personajes hacer lo que hacen. Y eso creo que también hay que afrontarlo”.

Para Bernal, la película puede gustar o no pero siente que lograron hacer algo muy original.

“Eso me da mucho orgullo porque siento que sólo en México podemos contar este tipo de historias de esta forma. Y creo que es interesante porque trae luz a temas importantes”, finaliza.

Estreno mundial de «Men in Black» en NY

La nueva saga de la franquicia estuvo inspirada en las primeras películas de James Bond de la que su productor es fan

La nueva saga de «Men in Black» tuvo su premiere mundial en Nueva York a la que asistieron los protagonistas del filme Tessa Thompson, Chris Hemsworth, Kumail Nanjiani, Rafe Spall, Laurent Borgeois, Larry Borgeois, Marcy Harriell, Inny Clemons y los productores Laurie McDonald y Walter F. Parkes, entre otras estrellas que no se perdieron la esperada cita en el Lincoln Theater del Upper West Side en donde la llegada de las celebrites causó verdadero revuelo. Días antes ya se podían ver por Manhattan autobuses y espectaculares con la publicidad de uno de los filmes de acción más esperados del verano.

La franquicia continúa con el legado de las cintas anteriores pero tiene un toque diferente, empezando porque entre sus protagonistas ya no está Will Smith del que Hemsworth dijo a El Universal: “Amé las otras dos películas de Men in Black, soy fan de ellas. Y la verdad es que no hablé con Will de esta historia pero lo que sí hicimos Tessa y yo fue ver las películas anteriores otra vez y recordamos cómo nos volaron la cabeza cuando éramos jóvenes y cómo Will las interpretó de manera magistral y logró darle un gran carisma a su personaje”.

La primera vez que Chris leyó el guión le encantó el hecho de que este rodaje lo llevaría a viajar por todo el mundo, “para mí una de las cosas más emocionantes de hacer películas es que te dan la posibilidad de vivir muchas situaciones diferentes, de descubrir lugares. Filmar esta película fue una aventura increíble dentro y fuera del set”, aseguró.

El actor que también ha hecho películas de Marvel, afirmó que al hacer esta saga se sintió muy cómodo.

“Fue un proceso fácil para mí porque había mucha confianza en todos, teníamos campo para la improvisación, para poder crear”.

Para la estrella, lo más sorprendente del éxito ha sido tener el reconocimiento de personas de las que había sido fan durante toda su vida, “es algo surreal que todavía no me creo en muchas ocasiones”, reflexionó el actor al que desde pequeño le encantaba ver este tipo de historias, “llenas de aventuras, de acción y de una emoción que me transportaba hacia ese universo y me hacía parte de ese viaje. Eso es lo que más sigo disfrutando al hacer y ver cine”, explicó. 

Para Walter F. Parkes, productor del filme, esta película está inspirada en su pasión por las primeras cintas de James Bond, “solía salir del cine jugando a que yo era el agente 007, amaba la idea de que podías ir de Londres a Estambul pasando por Rusia en minutos. Era fascinante. Con suerte hemos logrado traer esa emoción del mundo real a una franquicia de ciencia ficción. Esa es la diferencia clave en esta película”, dijo.

Según Laurie McDonald, hubo dos cosas fundamentales que la hicieron interesarse por esta historia, “una es que se trata de una trama en la que las personas se dedican a hacer cosas que por lo general hacen los superhéroes como estar salvando al mundo constantemente. También el tono me encantó porque el cómic original era más oscuro pero el guión tenía un acercamiento más fresco que nos pareció muy interesante. Esas fueron las dos ideas principales que nos atraparon desde el primer momento”, finalizó.

«Men in Black» se estrena este viernes en las salas de México.

Nota publicada en El Universal

Javier Camarena, el prodigio de la ópera que alaba…

El público y la crítica aclaman al tenor y sus bises en el MET, donde hoy termina su gran temporada con «La hija del regimiento»

Nueva York. —El paso de Javier Camarena por el MET de Nueva York ha sobrepasado cualquier expectativa, incluso las del propio tenor. Haciendo bises en cada presentación y conquistando al público con su personaje Tonio en la ópera de Gaetano Donizetti, La hija del regimiento, este escenario ha sido uno de los más importantes en la carrera del veracruzano.

El recuento de una temporada neoyorquina que esta noche termina con la proyección simultánea desde el MET hasta el Auditorio Nacional no podría ser mejor: con excelentes críticas en los medios más importantes del mundo, como el New York Times que califica a Camarena de prodigio, hasta la emoción desbordada del público que, según Javier, es lo que más le motiva.

“La mayor satisfacción que me llevo es constatar el gran poder que sigue teniendo la música y la ópera para conmover y emocionar al público de nuestros días, tan sobre expuesto e inmerso en tantas cosas como el Internet”, aseguró el tenor en exclusiva a EL UNIVERSAL desde el teatro de la Gran Manzana que lo ha encumbrado. Pero el triunfo también conlleva mucha responsabilidad, contó Camarena en un respiro de sus presentaciones, “nunca he dejado de sentir las hormigas en el estómago. El éxito también trae la expectativa, la presión por demostrar que estás a la altura de lo que se espera, por eso siempre vivo cada una de las funciones con mucha responsabilidad. Los nervios son emocionantes, lo importante es que no me paralicen sino que me impulsen a ser mejor porque yo no dejo de sentir ilusión”.

La capacidad que el tenor tiene para lograr entonar agudos que casi nadie consigue convierten cada una de sus actuaciones en una proeza. Él mismo explicó la complejidad de ésto: “Si lo pudiera equiparar a algo sería como al golfista que logra hacer 18 hoyos en uno porque cada vez que uno se aventura a dar este tipo de notas es un tiro al blanco. No puedes fallar. El proceso de crear ese sonido en la voz del tenor es largo, difícil y no todos lo consiguen, por eso cuando un tenor puede hacerlo parecer ‘fácil’, es tan valorado. Yo lo que siempre digo es que lo difícil es hacerlo fácil, porque hoy en día la gente se admira porque en la partitura están escritos ocho agudos con uno agregado al final y bueno, con la emoción del público que te pide repetir se vuelven en total 18, pero en lo que yo pienso es que cuando estaba entrenando para cantar esta canción no cantaba 18, yo cantaba 30, 40 o 50 veces esos agudos hasta que me quedaba sin voz tratando que cada uno de ellos diera en el blanco. Así como hace el arquero que practica y tira mil flechas y cada vez va entendiendo más cómo se relaciona la tensión del arco con si hay viento, no lo hay, etc. Todos estos factores se aprenden a través de la práctica. Ese camino me llevó a tener el dominio que me permite lograr estas notas. Además ayuda que el momento que está viviendo el aria que canto es de puro júbilo, de un chico que está viendo casi cristalizado el sueño de casarse con la mujer que ama y eso es lo que lo motiva a cantar estas notas agudas, cada una es una explosión de felicidad que cuando ya no estás preocupado por esa nota porque es aguda te dedicas solamente a vivirla y a transmitir lo que está sintiendo ese personaje, que es lo que creo que vuelve mágico y especial ese momento”.

Hacer las cosas lo mejor posible. Respecto a cómo la cultura se ha convertido en el mejor estandarte para luchar contra los ataques hacia México en un momento político tan crispado con Estados Unidos, Camarena respondió: “Te voy a contar una anécdota que me cuesta mucho recordar porque cuando la viví me dio mucha vergüenza, pero que me marcó y es que en el primer viaje internacional que hice venía desde Barcelona a México y tenía que pasar por la fila en la que revisaban documentos y estaba literalmente vacía, no había ni un alma, ya sabes, la típica serpiente que hacen eterna para ir haciendo zig zag y me pareció muy fácil pasarme por abajo para ir cortando la línea y llegar directo a donde estaba el oficial. Pero cuando llegué, el policía me miró muy serio y me dijo: ‘La próxima vez haga todo el recorrido, como todo el mundo’. Y eso caló fuerte en mí. Porque parece una insignificancia, pero ahí entendí el compromiso que yo tenía de demostrar que como mexicanos nosotros también podemos hacer muy bien las cosas. Y desde entonces ha sido un compromiso muy fuerte tanto profesional, cívico y personal, de hacer las cosas lo mejor posible. Con hechos se callan bocas y se demuestra que hay palabras que están de más y son erradas”.

Para el tenor aún quedan muchos sueños por cumplir: “Pensando en cosas nuevas quisiera incursionar más en el repertorio francés. Otros teatros a los que quisiera llegar son La Scala de Milán. Me gustaría ir a Rusia, Japón, Corea… Y también tengo muchísimas ganas de hacer un disco con las grandes canciones de la música mexicana que espero no tarde”.

Pero en el camino del éxito concuerda en que lo mejor es el recorrido y ese pinta lleno de emociones para él, pues nada más terminar este sábado su temporada en el MET, el tenor volará a México para cantar este domingo en Guadalajara en el concierto que organiza Plácido Domingo para recaudar fondos para la Fundación Real Madrid que ayuda en zonas marginadas de América Latina, incluido México. “Fue una invitación que me hizo el maestro y acepté con muchísimo gusto. Hemos tenido la oportunidad de colaborar ya en dos ocasiones: hace dos años en Los Ángeles haciendo Los pescadores de perlas, de Bizet, él en la dirección musical, y luego hicimos esa misma ópera cantando juntos en Salzburgo con la que Plácido estaba celebrando el rol 150 de su carrera. Obviamente es una de las leyendas vivas que más admiro y que aprecio mucho porque siempre ha sido muy auténtico conmigo, así que esta invitación obviamente no podía rechazarla y menos tratándose de México”, explicó.