El muro de la alfombra roja

Todas las miradas del mundo cinematográfico esperaban con ansia ver las primeras
imágenes de la Muestra veneciana, el festival más antiguo del planeta, cuya edición número
77 es un milagro que se esté celebrando estos días.
Mascarillas obligatorias, geles desinfectantes por doquier, asientos en las salas de
proyección reservados con antelación a través de una app para que se mantengan las
distancias de seguridad y cientos de periodistas que no pudieron viajar y ser acreditados
para cubrir esta edición como me ocurrió a mí, que después de 20 años siendo testigo de
esta Mostra, no se me permite la entrada a Italia por vivir en Estados Unidos y estar
considerado uno de los países con más alto riesgo de Covid19.
Algo impensable cuando el corazón de los festivales internacionales es precisamente la
multiculturalidad.
Los festivales son el lugar en el que se reúnen personas de todo el mundo para
embarcarse juntas durante los días en el que el sitio común es la butaca de las grandes
salas en las que las historias unen a todos los que ahí nos congregamos para contarle al
mundo en qué están pensando los creadores, qué nuevas formas de narrar se han
explorado, qué cuentos nos sacudieron y qué nos sigue emocionando.
Y este año las imágenes que llegan desde Venecia tomadas por los colegas que sí
lograron poner un pie en el Lido son espejo de lo que estamos viviendo en otros rincones,
pues al final la burbuja de los festivales, con sus microcosmos, se convierten en una
muestra bastante certera de lo universal.
Y es que ver las filas para entrar a la proyección de la nueva película de Almodóvar casi
vacías, el Palazzo del Cinema con eco el día de la inauguración o la alfombra roja bordeada
por un gran muro para evitar que los curiosos y fans se aglomeren ahí para saludar a sus
estrellas es una metáfora de lo que nos ha traído la pandemia: lo inimaginable.
Pero, como bien declaró en el arranque de la Muestra Cate Blanchett, la actriz
australiana que este año funge como presidenta del Jurado más femenino en la historia
veneciana: “Contra viento y marea, contra el virus y con mascarilla, la Mostra más antigua
del mundo sigue viva y estamos aquí”.
Y es que este año no se trata de ver grandes estrellas desfilar por la alfombra roja, ni
siquiera de las películas que compiten sino de salvar el cine, las salas, el acto comunitario
de experimentar arte juntos, de lograr que una industria que está en plena transformación
logre sobrevivir a esta crisis sin precedentes que no vio venir porque sus batallas estaban
centradas en lograr movilizar a las personas a las salas que de forma inesperada se
tuvieron que cerrar.
El que siga habiendo un festival que se haya levantado las enaguas de sus 77 años de
experiencia y prestigio, y logrado adaptarse a los tiempos que corren, en realidad se trata
de que ese gran muro en la alfombra roja de Venecia que hoy divide a la gran audiencia de
la experiencia cinematográfica no se quede instalado para siempre en nuestras mentes.

Elton John alborota Cannes

El músico llegó de sorpresa a la gala de su película biográfica «Rocketman», cuyo trabajo de su protagonista, Taron Egerton, le recordó a sí mismo

Cannes.— Lo mejor en Cannes es cuando las sorpresas (a veces esperadas) se cumplen y eso ocurrió la noche del estreno de Rocketman, la cinta inspirada en la vida de Elton John, dirigida por Dexter Fletcher y escrita por Lee Hall.

La asistencia de la estrella al Festival no había sido confirmada, de hecho era un misterio, así que su aparición en el Photocall oficial de la cinta fue una fiesta.

Prácticamente ya parecía haber terminado cuando se le pidió a los actores que esperaran unos minutos más. De pronto, vestido con un traje aqua a juego con unos divertidos lentes de sol, la estrella apareció en el último momento . Todos los fotógrafos emocionados empezaron a corear su nombre, “Elton, Elton, Elton”, mientras que el icono de la música no paraba de sonreír.

Emocionado, el director que supo ganarse su confianza para narrar su historia, autorizada de principio a fin, le dio un fuerte abrazo.

Rocketman es una película musical que humaniza a la estrella inglesa y muestra sus comienzos y transformación como Reginal Dwight, un tímido prodigio del piano, hasta llegar a ser una superestrella conocida internacionalmente como Elton John.

La historia está ambientada en las canciones más queridas de Elton y también presenta a Jamie Bell como Bernie Taupin, el letrista y compositor asociado de Elton, a Richard Madden como John Reid, el entonces representante de la estrella, y a Bryce Dallas Howard como la madre de Elton, Sheila Farebrother.

Estreno musical. La llegada del músico no podría haber sido en mejor momento; sólo horas antes la radio 2 de la BBC había estrenado con gran revuelo “(I’m gonna) love me again”, canción inédita escrita por Elton y Bernie Taupin e interpretada por él mismo y Taron Egerton para los créditos finales de la película, cuyo álbum Rocketman: music from the motion picture se estrenará en México el 24 de mayo, una semana antes del estreno de la cinta, el día 31.

Taron Egerton, quien da vida al cantautor inglés en el filme, explica que no sólo llega a parecerse físicamente gracias a la caracterización sino que al rodar la cinta fue encontrando similitudes entre ambos.

“Digo, yo no soy un genio, pero algo de su neurosis e inseguridades, no sé, reconozco algunas cosas, hay algo de mí ahí, de mis emociones”.

El filme, agrega, toca el tema de las adicciones del famoso músico.

“Esta cinta no condena el uso de drogas pero expone su relación corrosiva que tal vez le costó todo, y esa fue una parte importante de la historia para mí. El balance está en hacer que sea alegre y que lo festeje y que sea divertido de ver y eso es en lo que tuvimos que concentrarnos. Espero que, al verla terminada, la gente vea que ese era”.

Taron comparte créditos con el actor Jamie Bell, quien interpreta al letrista Bernie Taupin, mano derecha de Elton y con quien trabajó en conjunto desde el inicio de su carrera.

“Fue extremadamente difícil encapsular el legado de alguien a quien apenas conoces pero que todos los demás admiran”, explica Bell.

Taron relata que la relación entre ambas celebridades era tan fuerte que en una de las charlas que sostuvo con Elton John éste le dijo que era el hermano que nunca había tenido.

“También creo que de cierta forma ellos estaban enamorados un poco. Como socios creativos, él lo completaba a él”, considera Egerton.

Entre las anécdotas de la película está el hecho de que Elton no pasó tiempo en el set pero durante el rodaje le estuvieron enviando fotos y videos porque quería ver si Egerton le recordaba a sí mismo cuando estuviera caracterizado y, conforme pasaba el tiempo, el propio John se iba sorprendiendo de lo grande que era el parecido con él y con sus recuerdos.

Por la noche y para el estreno de la película en el Gran Teatro Lumiére, Elton John desfiló por la alfombra roja como dicta el protocolo: al lado de todo el equipo del filme y con un esmoquin negro aunque sin corbata. Llamaron la atención las letras bordadas en dorado de su traje, diciendo “Rocket Man” en su espalda y un cohete con las iniciales EJ, que llevaba en su solapa izquierda. Los lentes en forma de corazón terminaron de darle el toque característico al icono de la música que llegó a Cannes para volverse a dejar querer.

Premian la fotografía de Alejandro Mejía en TriBeca Muestra…

Nueva York.— Ganar un premio como el que Alejandro Mejía recibió en TriBeCa es de las mayores
satisfacciones que un cinematógrafo puede tener en su carrera.
Sin embargo, a Mejía le tocó recibir este galardón de forma virtual, como todo lo que sucede en la
ciudad de los rascacielos y en el mundo desde que explotó la pandemia.
Este premio le llegó por su trabajo en la película 499, dirigida por otro compatriota, Rodrigo Reyes.
La cinta no se pudo presentar en el gran teatro como estaba planeado y jurado y prensa la
tuvieron que ver desde las pantallas de sus computadoras.
TriBeCa tuvo que optar por el mundo virtual para llevarse a cabo. Al realizarse en abril, en pleno
brote del coronavirus en Nueva York, tuvo que tomar el riesgo de ser uno de los primeros
festivales en optar por el mundo virtual para llevarse a cabo.
“Fueron momentos de confusión y un poco de decepción. Llevábamos meses soñando con el
momento de presentar la película en las salas neoyorquinas, con podernos reunir aquí el equipo y
de pronto todo cambió”, contó desde su departamento en Brooklyn el cineasta que ha seguido el
confinamiento y que tuvo que celebrar su premio en una fiesta en zoom con su equipo, amigos y
familia.
“Ha sido una sensación rara porque te hace falta la retroalimentación del público, el ver cómo es
recibida la cinta, las reacciones. Nunca imaginé que el día que ganara un premio tan importante, si
llegaba el momento, lo recibiría enterándome por un e-mail y la nota online de una revista.
“El que todo esté tranquilo hizo que se vieran películas que de otra forma no se apreciarían”,
apuntó el mexicano que fotografió con sutileza y maestría la llegada de un conquistador al México
de 2018 para comprobar que el país está sumido en la violencia. “Es una película única en la que
combinamos ficción con documental”.

La película que deberíamos escribir

Llevamos décadas viendo en las pantallas del cine imágenes dolorosas y brutales de la violencia
que existe en nuestro país.
Historias que han reflejado la gran descomposición social que se vive en México y que han
causado conmoción.
Sin embargo, con tristeza, esta semana comprobamos que lo que hemos visto en la gran pantalla y
tanto nos perturba no ha logrado imaginar hasta dónde puede llegar el horror de la realidad.
El asesinato de la pequeña Fátima ni el guionista más oscuro hubiera podido escribirlo, no se
hubiera atrevido a pesar de ser ficción.
Y sin embargo, es una historia que ha ocurrido. ¿Qué tiene que pasar en una sociedad para
permitir esto?
Sobrecoge el corazón y sacude reflexionar respecto al tema.
Ahora la pregunta es, ¿hasta cuándo? ¿Será otra muerte de la que hablemos durante días en las
redes sociales hasta que ocurra otra y otra y otra más?
Si estuviéramos en una película hollywoodense es aquí cuando estaríamos esperando que surgiera
el héroe, el respiro en la historia, el giro que nos llevara a un final feliz porque no soportaríamos
seguir viendo esta trama si no hay algo de lo que podamos agarrarnos.
Aquí es donde viene el trabajo de nosotros como personas y como sociedad de pensar, ¿qué
vamos a hacer para darle sentido a estos hechos? ¿Qué acciones, valores, comunidades,
asociaciones pueden ser nuestros héroes? ¿Hacia dónde vamos a dirigir todo este dolor?
Necesitamos construir nuevos caminos, posibilidades y herramientas.
A mí me gustaría escribir un guión para México en donde no haya cabida para la indiferencia ni el
egoísmo y a raíz de tocar fondo con este asesinato se viera cómo va surgiendo una fuerza
poderosísima que se va haciendo más fuerte que el villano.
Una manifestación tan potente de rechazo a lo que ocurre ante la cual los políticos de todos los
partidos no puedan hacer más que escuchar.
Comunicadores, escritores, celebridades, artistas, empresarios, financieros unidos para desatar
una gran campaña contra la violencia que mueva a las personas en masa a sumarse a los pequeños
esfuerzos que juntos sean infinitos, en donde todos podamos parar un segundo y saber que esto
es urgente, importante y que si no hacemos algo hoy, seguirá pasando.
Un proyecto realizado por el experto italiano en infancia, Francesco Tonucci, explicó cómo las
sociedades más seguras son aquellas en las que los niños pueden ir caminando solos a sus casas
desde el colegio y estar en las calles porque eso indica que hay una comunidad que los cuida, en la
que los adultos son confiables y donde si algún chico de la tribu está en problemas alguien sin
duda acudirá a ayudarlo.
Mi película tendría ese final, el de un México en el que las personas después de tanto dolor han
decidido decir basta y crear entornos seguros, en donde una pequeña Fátima al salir de la escuela
llega a su casa porque la mujer que le tiende la mano es su protectora.
El filme que ya no soporto es el que al terminar nos deja con el nudo en la garganta y el estómago
revuelto.
La película que tristemente no hemos podido dejar de escribir y ver en nuestras pantallas.
¡Basta ya!

En el backstage de «El cascanueces»

De pronto te sientas en las butacas del teatro, empieza el show y ves cómo todo está perfectamente coordinado: los niños que hacen de ratones, los renos que no pasan de los seis años pero saben qué hacer en el escenario, las niñas disfrazadas de caramelo que revolotean en torno a los bailarines profesionales. Un total de 136 personas que conforman el espectáculo más
esperado del invierno y en el que todos tienen una razón de ser y cada detalle funciona. Sí, hablo del clásico El cascanueces, producción original de Marius Petipa y Lev Ivanov, y adaptación del cuento de Alejandro Dumas.

Este año, mis hijas de seis y nueve años tuvieron la suerte de formar parte de esta gran puesta en escena que hace unos días llegó a su fin en el Teatro Palace de Stamford. La emoción de esta oportunidad pronto se convirtió en estrés al descubrir la complejidad de la logística de los ensayos, pues aunque ambas participaran, sólo unos minutos eran parte de un todo que está cronometrado al milímetro.


El director de la obra, Mr. Raphael, quien lleva montando este espectáculo por 35 años, fue inflexible cuando le pedí permiso para que una de mis hijas faltara a un ensayo en la noche de un domingo pues teníamos un evento familiar importante.


Al principio me molestó darme cuenta de que no podría evitar la cancelación de nuestros planes pero asumí que habíamos hecho un compromiso con el ballet y que por más incómodo que me pareciera, tenía que enseñarle a mis hijas la importancia de cumplirlo.

El verdadero aprendizaje vino después, pues esa noche, cuando mi hija volvió del ensayo, me dijo que aunque estaba muy triste se sentía bien de no haber fallado ese día porque hubiera afectado a los demás. En ese punto yo aún no era consciente de la dimensión que esto tenía, pero llegó el día del primer show. Todo parecía fácil, perfecto: los vestuarios, las posiciones de cada personaje en el escenario, los bailarines estrella entre los cuales los niños se movían con gracia y sabiendo en dónde tenían que estar para no ser pisados, para no interrumpir o estorbar.


El resultado de tanta disciplina y esfuerzo fue espectacular. Y entonces agradecí la lección, tan clara, tan viva, que experimentamos en este proceso mi familia y yo: la de comprobar de forma tan evidente los resultados del esfuerzo, de la renuncia, de las noches de desvelo, del cansancio,
de la paciencia y de entender que para conseguir grandes cosas todas las piezas del engranaje son cruciales. En un mundo en el que todo es inmediato, en el que se valora tanto la individualidad y en el que la satisfacción instantánea se aplaude y a la que se accede tan fácilmente, poder encontrar a un hombre como Mr. Raphael y el equipo de personas que lo acompañan en esta titánica labor fue inspirador.


Ver a una comunidad de padres comprometidos con un proyecto y lo que se consigue cuando todos los esfuerzos apuntan hacia algo también me impactó porque esto en realidad es sólo un ejemplo de la vida: lo que nos forma, lo que nos une, lo que nos hace mejores personas es lo que ocurre en el backstage de cada uno de nuestros triunfos, el show es el postre.

Palmas para el cine social

La entrega de premios en el Festival de Cannes fue en su mayoría para filmes con temas políticos. La Palma de Oro fue para Parasite, cinta sobre la lucha de clases

Cannes.— Llegó a su fin la 72 edición del Festival de Cannes en la que el jurado presidido por Alejandro González Iñárritu decidió otorgar el máximo galardón a Parasite.

Es un filme del que Iñárritu explicó: “Es una experiencia única y muy inesperada. El misterio de la cinta, la forma sorpresiva como te va llevando por muchos géneros y va tocando temas tan globales, estando ubicada en un mundo tan particular nos tocó profundamente a todos”.

El cineasta mexicano, junto con su equipo de jueces, vio tres filmes por día.

“La mayoría con la audiencia, lo cual es una gran experiencia. Después discutíamos y dábamos nuestras impresiones pero nunca una decisión. Simplemente dejamos ver cómo esa experiencia se iba transformando durante los siguientes días”, explicó.

En la rueda de prensa oficial tras el palmarés, Alejandro se refirió a la actriz Elle Fanning, la jurado más joven. “Fue un regalo tener una millennial en el jurado. Fue algo refrescante. Elle ha estado haciendo filmes desde siempre pero tener la frescura de esas ideas fue maravilloso porque pudimos ver las cosas desde unos ojos de juventud. Aprendimos mucho de ella”, afirmó.

Algo interesante en el palmarés de Cannes 2019 es que la mayoría de los filmes que se premiaron tiene que ver con un aspecto político y social en el mundo actual.

“Personalmente creo que para nosotros fue muy interesante ver cómo todos los temas que abordan las películas son urgentes. Como Michael Moore dijo en la gala: ‘el arte es un reflejo de lo que ocurre’. El arte muchas veces puede ver el futuro y los creadores tienen una sensibilidad especial para ver qué es lo que viene”, dijo González Iñárritu.

En ese sentido, aseguró que los artistas de este año son visionarios y están expresando esas pesadillas, esas preocupaciones de hacia dónde nos estamos dirigiendo.

“El cine tiene una urgencia de la conciencia social, lo cual es muy interesante. Pero me gustaría apuntar que sería un error decir que nuestras decisiones fueron influenciadas por nuestras agendas políticas porque ninguna otra cosa más allá del filme fue lo importante al dar estos premios. No importó quién lo dirigía o de qué país era, fue una experiencia y decisión cien por ciento cinematográfica sin ninguna agenda política”, señaló el realizador.

De esta manera retomó las ideas del realizador y activista Michael Moore, que aprovechó su momento en el escenario al presentar el Gran Premio del Jurado para bromear acerca de cómo todos estos filmes eran una buena respuesta a las mentiras de Donald Trump y agregar que “el arte en tiempos sombríos y oscuros, puede salvar al mundo de los autócratas y los imbéciles. Los cineastas motivan a las personas a reflexionar y a revelarse contra la locura”.

En esta ocasión ese premio fue para las cintas Les Misérables (Ladj Ly) y Bacurau (Kleber Mendonca Filho & Juliano Dornelles).

La mejor dirección fue para los hermanos Jean-Pierre & Luc Dardenne, los aclamados cineastas franceses que se han convertido en nombres habituales del palmarés, por su cinta Young Ahmed.

El premio más aclamado fue el que recibió el actor Antonio Banderas quien dijo: “Me tomó 40 años llegar aquí. Y como es bien sabido, aunque mi personaje se llama Salvador Mallo en la cinta, en realidad es Pedro Almodóvar, así que no puedo más que dedicarle este premio a él.

“En la vida de los actores y los artistas no todo son alfombras rojas, de hecho hay mucho dolor y muchas tristezas pero también hay noches de gloria y ésta es la mía y como bien se dice, lo mejor está por venir. Gracias”, finalizó el actor.

Nota publicada en El Universal

México gana un pedacito de Cannes con «Nuestras madres»

México brilló en la Ceremonia de clausura de Cannes no sólo por la presencia de Iñárritu sino que Gael también estuvo en el escenario para presentar la Palma de oro a Mejor guión

Cannes.— México brilló en la Ceremonia de clausura de Cannes no sólo por la presencia de Iñárritu como presidente del jurado sino que Gael también estuvo en el escenario para presentar la Palma de oro a Mejor guión para la cinta Portrait of a lady on fire (Céline Sciamma).

El actor mexicano lanzó la siguiente frase: “A veces sólo se necesita una palabra para ponerle el título a una película pero generalmente se necesitan muchas palabras para escribir un guión. Compañero, hermano, señor presidente, por favor me podría decir quién ganó el Mejor guión”, dijo el mexicano hablando en español.

Cabe mencionar que García Bernal también participa con un cameo en el filme It must be heaven, del director palestino Elia Suleiman, que se hizo con la Mención Especial del Jurado.

Uno de los premios más emblemáticos de Cannes es la Cámara de Oro, pues impulsa a las futuras promesas del cine y este año fue para el filme guatemalteco Nuestras madres, protagonizado por dos actores mexicanos Armando Espitia y Emma Dib.

Nota publicada en El Universal

«Rambo viene a México por venganza»

El actor y director estadounidense ofreció una conferencia en Cannes, donde también presentó un adelanto de la quinta entrega de la saga del soldado John Rambo.

Cannes.— Las mil 69 butacas de la Sala Debussy se ocuparon para escuchar a Sylvester Stallone hablar de su vida y su carrera. Presentó, además, un adelanto de la esperada «Rambo V: Last blood»

“En los filmes anteriores, Rambo nunca va a casa, pero en el nuevo, regresa. Aunque de una forma en la que nunca llega. Está ahí pero no lo está. Así es como toda la historia está construida. Tan pronto como sale de su puerta, no tiene más control. El mundo lo hace”, dijo Stallone.

Apuntó que en la película la hija de la familia con la que convive encuentra que su verdadero padre vive en México.

“Rambo se va para allá. Y suceden cosas muy malas. Va a haber una venganza muy seria en esta película, muchas personas siendo lastimadas”, contó.

Efectivamente, John Rambo tendrá que lidiar con los cárteles mexicanos de la droga después de que la hija de uno de sus amigos fue secuestrada. La actriz Paz Vega interpreta a Carmen Delgado, una periodista que cubre el narcotráfico mexicano y que se asocia con Rambo para encontrar a su hermana.

Nota publicada en El Universal

”Las mujeres nos deben gobernar”

Alejandro González Iñárritu, presidente del jurado en Cannes, analiza las nuevas generaciones y el impacto de la información

Cannes.— Hoy se dará a conocer la nueva Palma de Oro del Festival de Cannes y la responsabilidad será de Alejandro González Iñárritu como presidente del jurado.

Además, esta misma semana recibió la distinción de Comandante de la Orden de las Artes y las Letras del gobierno francés, el más alto rango dentro de esta distinción, pues ya había sido condecorado como Oficial hace siete años.

“Me llena de orgullo. No sé qué he hecho para merecer esto porque en realidad es un regalo; también me lo cuestiono porque hay mucha gente talentosa que merece esto y más pero bueno, no hay que pelearse con la fortuna”, dijo el cineasta.

Iñárritu, por cierto, no tiene redes sociales y dio sus razones. “Tenemos una falsa impresión de que estamos evolucionando con la tecnología y no nos damos cuenta de que vamos hacia atrás. Cada tuit es un ladrillo ideológico entre cada uno de nosotros. Pensamos que estamos comunicándonos y es al revés, nos estamos encerrando con nuestro grupito y estamos haciendo tribus”.

Al analizar esta situación, expone la gravedad en el ámbito político: “Cada vez que estos gobernantes totalitarios hacen este tipo de tuits con declaraciones crean ladrillos y encierran a tribus. La gente cree que está súper bien informada porque lee tuits todo el día y no se da cuenta de que sólo lee encabezados y que no hay nada de profundidad”.

Para el director, en estos tiempos la tragedia está cubierta con entretenimiento. “El envoltorio está bien bonito, las noticias son entretenimiento, el presidente es es funny, es funky y las películas banales. Yo espero que venga una generación más inteligente porque mi generación me apena. Siempre viví en una crisis constante con mi padre diciendo que cada presidente era peor que el otro, que la corrupción”.

En ese sentido, tiene una idea clara de cómo podría virarse esta situación: “Pensé que mi generación iba a tomar consciencia pero estamos peor. Sobre todo los hombres, necesitamos que las mujeres empiecen a gobernar el mundo. Yo no conozco a nadie que no venga de una mujer y lo que pienso es que si ellas gobernaran el mundo entonces no estaríamos tan mal”.

La misión de Iñárritu. El director mexicano ganador del Oscar también habló sobre la perspectiva de lo que es su futuro.

“Yo creo que trascender como ser humano es la parte más importante para mí ahorita. La profesional está bien porque te abre algunas posibilidades pero creo que a mi edad lo que más me interesa es tener experiencias que me hagan trascender como persona.

“Siempre repito una frase que me dijo mi papá 20 mil veces y que tengo atorada en el sistema que es ‘del éxito tómate un buche, haz una gárgara y escúpelo’. Mi papá tiene una relación con el éxito bien interesante que es un tema que algún día abordaré. Pero siempre decía: ‘no te envenenes’. Entonces está padre celebrar el éxito pero hay que darle perspectiva”.

Para Alejandro, no pelearse con la fortuna ha sido un aprendizaje.

“Es mucho más difícil aceptar el éxito que el fracaso. He tenido momentos muy duros en mi vida y soy muy bueno recibiéndolos. Y muchas veces, cuando entras en ese círculo, te puedes llegar a sentir culpable de las cosas buenas que te pasan. He aprendido a no pelearme con la fortuna porque a veces nos convertimos en nuestros peores enemigos”.

El director entiende que esa actitud se relaciona con un sentimiento nacional. “Pienso que es algo que también se está rompiendo en México. Yo lo que veo mucho en los chavos de hoy es que han perdido ese vértigo, ese complejo de inferioridad con el que mi generación nació. Ahorita los chavos traen una onda de decir: ‘no soy menos que nadie y me merezco lo que trabajo’. Hay una generación con más confianza”.

Nota publicada en El Universal

Once upon a time es mi ROMA

Cannes.— La seguridad en torno a Quentin Tarantino y sus estrellas ha sido una de las cosas más comentadas en el Festival de Cannes. Y es que allá por donde pasan los protagonistas de Once upon a time in Hollywood se hacen olas.

EL UNIVERSAL tuvo oportunidad de platicar con el director de culto y para lograr llegar a la entrevista con él hubo que pasar varias pruebas, la más curiosa fue la de acceder a que la cámara del celular fuera tapada con una cinta adhesiva para evitar cualquier fuga de imágenes espontáneas no autorizadas por los publicistas del filme.

Todo valió la pena cuando el cineasta apareció en la habitación del Hotel Carlton acompañado de una sonriente Margot Robbie, cuyo collar de varias vueltas de perlas, oro y plata de Chanel acompañaba el look desenfadado de la actriz.

Quentin, todo de negro como acostumbra, además de hablar de las particularidades de su filme —para el cual dijo no haber pedido ningún tipo de permiso a Roman Polanski ni haber hablado antes con él—, aseguró que para él, Once upon a time in Hollywood es como lo que ROMA fue para su director, Alfonso Cuarón.

“Muchas personas me han preguntado si siento nostalgia de esos tiempos en Hollywood pero creo que es algo complicado de explicar porque la nostalgia suele venir por algo que has vivido y yo no fui parte de todo eso porque para tener nostalgia por esa época debería haber experimentado de lleno esos momentos y este filme se sitúa en 1969, cuando yo sólo tenía seis años y vivía en Los Ángeles, así que para mí esto es más una pieza de mi memoria así como ROMA lo fue para Alfonso Cuarón”, explicó.

El cineasta dijo que para él lo más importante de este filme, además de contar una historia, fue el ejercicio de recordar cómo eran las cosas en ese entonces, algo que le requirió hacer un proceso muy similar al que hizo el director mexicano con su multipremiada cinta.

“Necesité volver a pensar y recordar cómo mis ojos de niño memorizaban esos acontecimientos, cómo era la parada del autobús, lo que veíamos en televisión, la música que escuchábamos. No tenía hermanas pero estaba rodeado de jóvenes hippies porque mis babysitters eran las hijas de las amigas del trabajo de mi mamá y todas ellas eran muy radicales, se vestían exactamente como las chicas de la película y cuando mi mamá se iba ellas se ponían a fumar marihuana en el sillón y yo nunca las acusaba”, recordó entre carcajadas uno de los directores más jóvenes en recibir una Palma de Oro por Pulp fiction, cuando tenía 31 años.

De su memoria también tomó muchos personajes. “Hay un momento en particular de la cinta que tomé de mis recuerdos y es que había una chica que me recogía siempre del autobús de la escuela. Y un día, al pasar por mí, íbamos caminando hacia la casa y nos detuvimos un momento a platicar cuando se acercó un policía en coche que pasó muy lentamente y le dijo: ‘hola’. Tan pronto como el coche avanzó y empezó a alejarse le gritó muy fuerte: ‘jódete, maldito cerdo’. Me quedé alucinado porque sólo tenía seis años y pensaba que un policía debería de ser respetado”, contó divertido el cineasta, que opta de nuevo al máximo galardón en el festival que lo encumbró y vio nacer.