Opinion

Del éxito se aprende muy poco

Columna publicada en El Universal

Todavía no se conoce un estudio en psicología que asegure esta afirmación pero lo que me llama la atención es que últimamente me ha tocado escuchar a muchas personas exitosas decir que de los triunfos se aprende muy poco pero lo que los ha hecho más completos como personas han sido sus fracasos.

En eso coinciden muchas estrellas. Entre ellas, Sylvester Stallone, quien en su reciente paso por Cannes reflexionó cómo lo que lo que realmente lo hizo crecer fueron los “no” que los estudios le dieron a él y a sus proyectos a lo largo de su vida.

De esas negativas también supo mucho George Lucas, al que todas las casas productoras lo tomaron por loco con su historia de una guerra galáctica hasta que tras mucho insistir, Fox decidió darle una oportunidad.

Acerca del éxito, Iñárritu me dijo que es algo que te puede envenenar y que por eso siempre se acordaba de las palabras de su padre cuando le repetía que con el éxito había que hacer un buche para después escupirlo. Guillermo Del Toro ha hablado de esto en todas sus clases magistrales y una de las frases célebres de Bill Gates es que, “el éxito es un pésimo maestro, seduce a la gente inteligente para que piense que no puede perder”.

Estamos acostumbrados a ver el éxito como una fotografía estática de las personas sonriendo en un entorno perfecto pero pocas veces tenemos la oportunidad de conocer las historias que hay detrás de esa imagen y en las que, sin duda, ha habido dificultades.

No muchos saben, por ejemplo, que a Gabriel García Márquez todas las editoriales le rechazaron Cien años de soledad y que tuvo que enviar desde México las 700 páginas de la novela divididas en dos partes a la editorial Sudamericana de Buenos Aires porque no podía pagar el coste del peso de todas las páginas juntas.

“Mandamos la mitad de la novela en un primer envío y nos fuimos a casa. Mercedes sacó las últimas cosas que quedaban por empeñar que eran el calentador que yo usaba para escribir —porque yo puedo escribir en cualquier circunstancia menos con frío—, el secador que usaba para la cabeza y la batidora y se fue con eso al Monte de Piedad.

“Con lo que nos dieron volvimos al correo para enviar el resto de la novela. Sólo nos quedaron dos pesos de cambio. Cuando salimos del correo yo me di cuenta de que Mercedes estaba verde de encabronamiento y me dijo: ‘ahora lo único que falta es que la novela sea mala’”, le contó García Márquez al periodista colombiano Germán Castro Caycedo en una entrevista para televisión en 2002.

De lo que no queda duda es de que en estos casos hay un ingrediente común y fundamental y es que todas la personas que han llegado a lo más alto han tenido valor para arriesgar y lo más importante, han creído en sí mismas. Pero hay otra pieza clave y es el motor del éxito, tan importante como el camino para lograrlo. Márquez decía que él había descubierto que escribía para que lo quisieran más. En el fondo, quizá, eso es lo que todos buscamos.

Opinion

Cannes: el festival del fin del mundo

El Festival de Cannes es una montaña rusa de estímulos, una burbuja en la que te sumerges durante 12 días y todo lo demás desaparece.

Sabía que esta sensación la compartimos los colegas periodistas y críticos de cine porque es algo que se comenta en los pasillos, cafés y salas de prensa constantemente.

Sin embargo, algo que me sorprendió fue comprobar que a los dioses del olimpo cinematográfico también les sucede.

“Estamos aquí y parece que no hay otra cosa que ver películas pero abres la ventana y ves todos los problemas que hay en el mundo y que estamos en una especie de Titanic. Yo he sentido todo el tiempo que este es el Festival del fin del mundo, donde mientras todas las cosas terribles ocurren en el planeta nosotros estamos en una sala de cine viendo historias”, me dijo Alejandro González Iñárritu en Cannes en una entrevista para EL UNIVERSAL

Coincidió en que lo más interesante y perturbador de esto es que cuando tienes la oportunidad de ver las obras de todos los creadores de distintas partes del mundo en un solo lugar descubres que cada año hay un tema con en el que conectan todos los artistas.

Es así como estos festivales se vuelven una especie de oráculo en el que las preocupaciones y visión del futuro de los realizadores se revelan y ponen temas a debate.

Muchos de ellos, son tesis que parecían descabelladas y que vemos suceder después, como cuando en 2006 Alfonso Cuarón llevó a Venecia la cinta Children of men, basada en las teorías de la escritora canadiense Naomi Klein que en ese entonces parecían pura ciencia ficción pero que al cabo de los años se han ido convirtiendo en un reflejo del mundo actual que se pensaba inmune a lo que el filme mostraba y al que la inmigración y el terrorismo está transformando por completo.

Ha habido años en los que la violencia ha sido el tema recurrente, otros en los que el acento ha estado en la sexualidad, el año pasado el foco estuvo en entender la función de las familias como corazón social y el origen de toda descomposición o redención (Capharnaüm, Lazzaro Felice, Shoplifters, Todos lo saben) pero éste fue sin duda el año de cuestionar y explorar el daño que están haciendo en el tejido social las cada vez más grandes diferencias económicas y de cómo éstas nos están llevando a un mundo polarizado, violento y en el que todos perdemos.

Bajo esta mirada, la película ganadora de la Palma de Oro no podría ser otra que la del coreano Bong Joon-Ho en cuya Parasite muestra que no hay sociedad que se pueda mantener en equilibrio mientras unos tengan tanto y otros tan poco.

Y esta es la gran paradoja del festival del fin del mundo: que mientras te aísla y te mete en una burbuja en la que pareciera que todo lo que está afuera de las salas de cine no existe también te sacude y te lleva a pensar en los temas urgentes, los que de verdad importan pero que de otra forma no podemos ver. Es un Titanic, sí, pero un Titanic con conciencia.

Columna publicada en El Universal

Festivales

Palmas para el cine social

La entrega de premios en el Festival de Cannes fue en su mayoría para filmes con temas políticos. La Palma de Oro fue para Parasite, cinta sobre la lucha de clases

Cannes.— Llegó a su fin la 72 edición del Festival de Cannes en la que el jurado presidido por Alejandro González Iñárritu decidió otorgar el máximo galardón a Parasite.

Es un filme del que Iñárritu explicó: “Es una experiencia única y muy inesperada. El misterio de la cinta, la forma sorpresiva como te va llevando por muchos géneros y va tocando temas tan globales, estando ubicada en un mundo tan particular nos tocó profundamente a todos”.

El cineasta mexicano, junto con su equipo de jueces, vio tres filmes por día.

“La mayoría con la audiencia, lo cual es una gran experiencia. Después discutíamos y dábamos nuestras impresiones pero nunca una decisión. Simplemente dejamos ver cómo esa experiencia se iba transformando durante los siguientes días”, explicó.

En la rueda de prensa oficial tras el palmarés, Alejandro se refirió a la actriz Elle Fanning, la jurado más joven. “Fue un regalo tener una millennial en el jurado. Fue algo refrescante. Elle ha estado haciendo filmes desde siempre pero tener la frescura de esas ideas fue maravilloso porque pudimos ver las cosas desde unos ojos de juventud. Aprendimos mucho de ella”, afirmó.

Algo interesante en el palmarés de Cannes 2019 es que la mayoría de los filmes que se premiaron tiene que ver con un aspecto político y social en el mundo actual.

“Personalmente creo que para nosotros fue muy interesante ver cómo todos los temas que abordan las películas son urgentes. Como Michael Moore dijo en la gala: ‘el arte es un reflejo de lo que ocurre’. El arte muchas veces puede ver el futuro y los creadores tienen una sensibilidad especial para ver qué es lo que viene”, dijo González Iñárritu.

En ese sentido, aseguró que los artistas de este año son visionarios y están expresando esas pesadillas, esas preocupaciones de hacia dónde nos estamos dirigiendo.

“El cine tiene una urgencia de la conciencia social, lo cual es muy interesante. Pero me gustaría apuntar que sería un error decir que nuestras decisiones fueron influenciadas por nuestras agendas políticas porque ninguna otra cosa más allá del filme fue lo importante al dar estos premios. No importó quién lo dirigía o de qué país era, fue una experiencia y decisión cien por ciento cinematográfica sin ninguna agenda política”, señaló el realizador.

De esta manera retomó las ideas del realizador y activista Michael Moore, que aprovechó su momento en el escenario al presentar el Gran Premio del Jurado para bromear acerca de cómo todos estos filmes eran una buena respuesta a las mentiras de Donald Trump y agregar que “el arte en tiempos sombríos y oscuros, puede salvar al mundo de los autócratas y los imbéciles. Los cineastas motivan a las personas a reflexionar y a revelarse contra la locura”.

En esta ocasión ese premio fue para las cintas Les Misérables (Ladj Ly) y Bacurau (Kleber Mendonca Filho & Juliano Dornelles).

La mejor dirección fue para los hermanos Jean-Pierre & Luc Dardenne, los aclamados cineastas franceses que se han convertido en nombres habituales del palmarés, por su cinta Young Ahmed.

El premio más aclamado fue el que recibió el actor Antonio Banderas quien dijo: “Me tomó 40 años llegar aquí. Y como es bien sabido, aunque mi personaje se llama Salvador Mallo en la cinta, en realidad es Pedro Almodóvar, así que no puedo más que dedicarle este premio a él.

“En la vida de los actores y los artistas no todo son alfombras rojas, de hecho hay mucho dolor y muchas tristezas pero también hay noches de gloria y ésta es la mía y como bien se dice, lo mejor está por venir. Gracias”, finalizó el actor.

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Festivales

México gana un pedacito de Cannes con «Nuestras madres»

México brilló en la Ceremonia de clausura de Cannes no sólo por la presencia de Iñárritu sino que Gael también estuvo en el escenario para presentar la Palma de oro a Mejor guión

Cannes.— México brilló en la Ceremonia de clausura de Cannes no sólo por la presencia de Iñárritu como presidente del jurado sino que Gael también estuvo en el escenario para presentar la Palma de oro a Mejor guión para la cinta Portrait of a lady on fire (Céline Sciamma).

El actor mexicano lanzó la siguiente frase: “A veces sólo se necesita una palabra para ponerle el título a una película pero generalmente se necesitan muchas palabras para escribir un guión. Compañero, hermano, señor presidente, por favor me podría decir quién ganó el Mejor guión”, dijo el mexicano hablando en español.

Cabe mencionar que García Bernal también participa con un cameo en el filme It must be heaven, del director palestino Elia Suleiman, que se hizo con la Mención Especial del Jurado.

Uno de los premios más emblemáticos de Cannes es la Cámara de Oro, pues impulsa a las futuras promesas del cine y este año fue para el filme guatemalteco Nuestras madres, protagonizado por dos actores mexicanos Armando Espitia y Emma Dib.

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Festivales

”Las mujeres nos deben gobernar”

Alejandro González Iñárritu, presidente del jurado en Cannes, analiza las nuevas generaciones y el impacto de la información

Cannes.— Hoy se dará a conocer la nueva Palma de Oro del Festival de Cannes y la responsabilidad será de Alejandro González Iñárritu como presidente del jurado.

Además, esta misma semana recibió la distinción de Comandante de la Orden de las Artes y las Letras del gobierno francés, el más alto rango dentro de esta distinción, pues ya había sido condecorado como Oficial hace siete años.

“Me llena de orgullo. No sé qué he hecho para merecer esto porque en realidad es un regalo; también me lo cuestiono porque hay mucha gente talentosa que merece esto y más pero bueno, no hay que pelearse con la fortuna”, dijo el cineasta.

Iñárritu, por cierto, no tiene redes sociales y dio sus razones. “Tenemos una falsa impresión de que estamos evolucionando con la tecnología y no nos damos cuenta de que vamos hacia atrás. Cada tuit es un ladrillo ideológico entre cada uno de nosotros. Pensamos que estamos comunicándonos y es al revés, nos estamos encerrando con nuestro grupito y estamos haciendo tribus”.

Al analizar esta situación, expone la gravedad en el ámbito político: “Cada vez que estos gobernantes totalitarios hacen este tipo de tuits con declaraciones crean ladrillos y encierran a tribus. La gente cree que está súper bien informada porque lee tuits todo el día y no se da cuenta de que sólo lee encabezados y que no hay nada de profundidad”.

Para el director, en estos tiempos la tragedia está cubierta con entretenimiento. “El envoltorio está bien bonito, las noticias son entretenimiento, el presidente es es funny, es funky y las películas banales. Yo espero que venga una generación más inteligente porque mi generación me apena. Siempre viví en una crisis constante con mi padre diciendo que cada presidente era peor que el otro, que la corrupción”.

En ese sentido, tiene una idea clara de cómo podría virarse esta situación: “Pensé que mi generación iba a tomar consciencia pero estamos peor. Sobre todo los hombres, necesitamos que las mujeres empiecen a gobernar el mundo. Yo no conozco a nadie que no venga de una mujer y lo que pienso es que si ellas gobernaran el mundo entonces no estaríamos tan mal”.

La misión de Iñárritu. El director mexicano ganador del Oscar también habló sobre la perspectiva de lo que es su futuro.

“Yo creo que trascender como ser humano es la parte más importante para mí ahorita. La profesional está bien porque te abre algunas posibilidades pero creo que a mi edad lo que más me interesa es tener experiencias que me hagan trascender como persona.

“Siempre repito una frase que me dijo mi papá 20 mil veces y que tengo atorada en el sistema que es ‘del éxito tómate un buche, haz una gárgara y escúpelo’. Mi papá tiene una relación con el éxito bien interesante que es un tema que algún día abordaré. Pero siempre decía: ‘no te envenenes’. Entonces está padre celebrar el éxito pero hay que darle perspectiva”.

Para Alejandro, no pelearse con la fortuna ha sido un aprendizaje.

“Es mucho más difícil aceptar el éxito que el fracaso. He tenido momentos muy duros en mi vida y soy muy bueno recibiéndolos. Y muchas veces, cuando entras en ese círculo, te puedes llegar a sentir culpable de las cosas buenas que te pasan. He aprendido a no pelearme con la fortuna porque a veces nos convertimos en nuestros peores enemigos”.

El director entiende que esa actitud se relaciona con un sentimiento nacional. “Pienso que es algo que también se está rompiendo en México. Yo lo que veo mucho en los chavos de hoy es que han perdido ese vértigo, ese complejo de inferioridad con el que mi generación nació. Ahorita los chavos traen una onda de decir: ‘no soy menos que nadie y me merezco lo que trabajo’. Hay una generación con más confianza”.

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Festivales

Bernal llega a Cannes con «Chicuarotes»

Han pasado 12 años desde que Gael estrenara su primera película como director en Cannes cuando vino a la Riviera francesa con «Déficit» (2007) y 19 desde que pisó el Festival de Cannes con «Amores Perros».

En estas casi dos décadas el actor se ha consolidado como una gran estrella internacional y con la presentación de su nueva cinta «Chicuarotes» demostró que también ha dado un paso más en su forma de ver el cine y en su hacer detrás de cámaras.

La proyección del filme terminó con un emotivo aplauso de un público en el que también se encontraban amigos y grandes cineastas como su mentor Alejandro González Iñárritu, Walter Salles con quién trabajo en «Diarios de motocicleta» -una de las películas que muchas veces ha dicho que ha sido de las mejores experiencias de su carrera-, el director alemán Fatih Akin, su amigo y socio Diego Luna y José María Riva quién fuera el director de la Semana de la Crítica cuando «Amores perros» triunfó en Cannes.

Acompañado por los actores de la película, Benny Emmanuel y Leidi Gutiérrez, y los productores del filme, Gael dio unas palabras antes de comenzar, “estoy muy feliz de estar aquí, hace 19 años rodamos el filme que fue presentando aquí el año siguiente, «Amores perros», esta película me ha hecho conocer el cine, cambió mi vida y fue precisamente aquí, en un cine de esta ciudad, en dónde hemos sido testigos de esta profunda transformación.

«Hoy estamos aquí para presentar esta película que se llama «Chicuarotes» y la mejor definición que encuentro para describirla es como una fábula infinita y juvenil. Estoy muy orgulloso de todo el trabajo que hemos hecho y para mí es muy importante dar las gracias a las personas que me han acompañado en esto. Gracias por tanto talento y la bondad con la que han hecho la película. Gracias al Festival de Cannes por ser el terreno donde hemos venido a jugar al cine, muchas gracias a Thierry Fremáux y al Comité de selección por darnos un lugar en la Selección”, dijo el realizador que también habló en español para agregar, “muchas gracias por estar aquí a todos los que vienen desde México o Latinoamérica y están entendiendo lo que estoy diciendo ahora. Gracias por todo el apoyo a esta película que se estrena el 28 de junio en México.

«Éste es el punto de partida, la primera vez que se va a ver «Chicuarotes» y por eso también quiero agradecer a dos personas en particular, a Paula Amor que es quién lleva nuestra productora «La corriente del golfo» y a mi novia Fernanda (Aragonés) que está por ahí y que apoyó muchísimo este proyecto”.

Escrita por Augusto Mendoza, también autor del guión de «Mr. Pig» –tercer largometraje dirigido por Diego Luna, «Chicuarotes» es una comedia negra protagonizada por tres chavos (Benny Emmanuel, Leidi Gutiérrez y Gabriel Carbajal ) que viven en San Gregorio Atlapulco, Xochimilco dentro de un entorno hostil en el que el futuro para los jóvenes es muy incierto y en el que los protagonistas irán tomando una serie de decisiones desesperadas para intentar salir de ahí a toda costa.

Para realizar el filme, producido con apoyo del Estímulo Fiscal del Artículo 189 (EFICINE), García Bernal realizó un arduo trabajo de investigación a lo largo de siete años en el que él y su equipo de producción visitaron el poblado de Atlapulco y conocieron a sus habitantes. Algo que en muchas ocasiones ha dicho Gael acerca de este proceso es que todo el equipo de la película se enamoró del lugar y de la calidez de la gente.

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