Opinion

Lo que buscamos este 2020

Me parece revelador el estudio que Google lanza cada diciembre acerca de lo que fue más buscado en su plataforma.

Columna publicada en El Universal

Llegó el momento de hacer listas de todo. En el mundo del entretenimiento es tradición poner en un ranking las mejores películas, obras, canciones, conciertos (aunque este año la mayoría hayan sido virtuales), celebridades, etcétera.

En este fin de ciclo todo suena vacío con la frustración de haberse realizado a medias.

Vivimos muchos años en uno y sólo unos meses a la vez.

Más reveladoras que las listas me parece el estudio que Google lanza cada diciembre acerca de lo que fue más buscado en su plataforma. Puedo estar horas mirando los resultados.

Hay cosas que no sorprenden, como el que “coronavirus” haya sido la palabra más consultada de este 2020. O que Joe Biden fuera la figura con más clics. Tampoco es casual que las palabras “election results” fueran tecleadas sin descanso cuando la mirada del mundo estaba puesta en si iniciaríamos otra década con Trump.

Tampoco faltó Parasite como la cinta número uno.

La proeza de conseguir el Premio a Película y Película extranjera de forma simultánea marcando un hito en la historia fue sólo el inicio de un año en el que todo lo impensable estaba por pasar.

No es extraño que Tom Hanks fuera la celebridad más buscada porque se convirtió en la primera estrella en anunciar que él y su mujer tenían covid-19.

También fue la primera en aparecer desde su casa, sonriente y recuperado en la primera emisión del mítico programa Saturday night live show que desde el confinamiento siguió transmitiendo con ingenio.

Pero el show más visto no fue en un estadio sino desde las computadoras. Organizado por Lady Gaga, Together at Home reunió a cientos de personalidades que ayudaron a recaudar más de 127 millones de dólares que se donaron a la lucha contra el covid.

Pudimos ver a estrellas como la propia Gaga pero también a John Legend, Taylor Swift, Paul McCartney por mencionar a algunos, de la larga lista de colaboradores.

Las personas no sólo se refugiaron en el ocio para sobrevivir al tedio de la pandemia sino que también se pusieron a estudiar, lo más solicitado fue “cómo aprender a codificar”.

“Cómo ser un aliado” fue mucho más importante que “cómo ser un influencer”. Y la frase “cómo ser un maestro” fue más necesaria que nunca.

El emoji de los abrazos se cambió por el que tiene una mascarilla, la meditación desbancó a las clases de pilates mundialmente.

Pero yo me quedo con que “cómo ayudar” rompió récords este año. Demasiados meses en los que las pérdidas se hicieron constantes y cotidianas pero en los que también surgieron nuevos héroes, como la comunidad sanitaria que sigue luchando sin descanso, los abuelos que con su resistencia y paciencia nos han dado lecciones de vida a los que en teoría somos más fuertes, los niños que con su resilencia y vitalidad han hecho posible que los adultos podamos seguir echándole leña a la máquina de la productividad.

Pese a que ha sido un 2020 muy complicado también tenemos mucho que agradecer y por ello, “cómo dar gracias” fue otra búsqueda récord.

Opinion

Cannes: el festival del fin del mundo

El Festival de Cannes es una montaña rusa de estímulos, una burbuja en la que te sumerges durante 12 días y todo lo demás desaparece.

Sabía que esta sensación la compartimos los colegas periodistas y críticos de cine porque es algo que se comenta en los pasillos, cafés y salas de prensa constantemente.

Sin embargo, algo que me sorprendió fue comprobar que a los dioses del olimpo cinematográfico también les sucede.

“Estamos aquí y parece que no hay otra cosa que ver películas pero abres la ventana y ves todos los problemas que hay en el mundo y que estamos en una especie de Titanic. Yo he sentido todo el tiempo que este es el Festival del fin del mundo, donde mientras todas las cosas terribles ocurren en el planeta nosotros estamos en una sala de cine viendo historias”, me dijo Alejandro González Iñárritu en Cannes en una entrevista para EL UNIVERSAL

Coincidió en que lo más interesante y perturbador de esto es que cuando tienes la oportunidad de ver las obras de todos los creadores de distintas partes del mundo en un solo lugar descubres que cada año hay un tema con en el que conectan todos los artistas.

Es así como estos festivales se vuelven una especie de oráculo en el que las preocupaciones y visión del futuro de los realizadores se revelan y ponen temas a debate.

Muchos de ellos, son tesis que parecían descabelladas y que vemos suceder después, como cuando en 2006 Alfonso Cuarón llevó a Venecia la cinta Children of men, basada en las teorías de la escritora canadiense Naomi Klein que en ese entonces parecían pura ciencia ficción pero que al cabo de los años se han ido convirtiendo en un reflejo del mundo actual que se pensaba inmune a lo que el filme mostraba y al que la inmigración y el terrorismo está transformando por completo.

Ha habido años en los que la violencia ha sido el tema recurrente, otros en los que el acento ha estado en la sexualidad, el año pasado el foco estuvo en entender la función de las familias como corazón social y el origen de toda descomposición o redención (Capharnaüm, Lazzaro Felice, Shoplifters, Todos lo saben) pero éste fue sin duda el año de cuestionar y explorar el daño que están haciendo en el tejido social las cada vez más grandes diferencias económicas y de cómo éstas nos están llevando a un mundo polarizado, violento y en el que todos perdemos.

Bajo esta mirada, la película ganadora de la Palma de Oro no podría ser otra que la del coreano Bong Joon-Ho en cuya Parasite muestra que no hay sociedad que se pueda mantener en equilibrio mientras unos tengan tanto y otros tan poco.

Y esta es la gran paradoja del festival del fin del mundo: que mientras te aísla y te mete en una burbuja en la que pareciera que todo lo que está afuera de las salas de cine no existe también te sacude y te lleva a pensar en los temas urgentes, los que de verdad importan pero que de otra forma no podemos ver. Es un Titanic, sí, pero un Titanic con conciencia.

Columna publicada en El Universal

Festivales

Palmas para el cine social

La entrega de premios en el Festival de Cannes fue en su mayoría para filmes con temas políticos. La Palma de Oro fue para Parasite, cinta sobre la lucha de clases

Cannes.— Llegó a su fin la 72 edición del Festival de Cannes en la que el jurado presidido por Alejandro González Iñárritu decidió otorgar el máximo galardón a Parasite.

Es un filme del que Iñárritu explicó: “Es una experiencia única y muy inesperada. El misterio de la cinta, la forma sorpresiva como te va llevando por muchos géneros y va tocando temas tan globales, estando ubicada en un mundo tan particular nos tocó profundamente a todos”.

El cineasta mexicano, junto con su equipo de jueces, vio tres filmes por día.

“La mayoría con la audiencia, lo cual es una gran experiencia. Después discutíamos y dábamos nuestras impresiones pero nunca una decisión. Simplemente dejamos ver cómo esa experiencia se iba transformando durante los siguientes días”, explicó.

En la rueda de prensa oficial tras el palmarés, Alejandro se refirió a la actriz Elle Fanning, la jurado más joven. “Fue un regalo tener una millennial en el jurado. Fue algo refrescante. Elle ha estado haciendo filmes desde siempre pero tener la frescura de esas ideas fue maravilloso porque pudimos ver las cosas desde unos ojos de juventud. Aprendimos mucho de ella”, afirmó.

Algo interesante en el palmarés de Cannes 2019 es que la mayoría de los filmes que se premiaron tiene que ver con un aspecto político y social en el mundo actual.

“Personalmente creo que para nosotros fue muy interesante ver cómo todos los temas que abordan las películas son urgentes. Como Michael Moore dijo en la gala: ‘el arte es un reflejo de lo que ocurre’. El arte muchas veces puede ver el futuro y los creadores tienen una sensibilidad especial para ver qué es lo que viene”, dijo González Iñárritu.

En ese sentido, aseguró que los artistas de este año son visionarios y están expresando esas pesadillas, esas preocupaciones de hacia dónde nos estamos dirigiendo.

“El cine tiene una urgencia de la conciencia social, lo cual es muy interesante. Pero me gustaría apuntar que sería un error decir que nuestras decisiones fueron influenciadas por nuestras agendas políticas porque ninguna otra cosa más allá del filme fue lo importante al dar estos premios. No importó quién lo dirigía o de qué país era, fue una experiencia y decisión cien por ciento cinematográfica sin ninguna agenda política”, señaló el realizador.

De esta manera retomó las ideas del realizador y activista Michael Moore, que aprovechó su momento en el escenario al presentar el Gran Premio del Jurado para bromear acerca de cómo todos estos filmes eran una buena respuesta a las mentiras de Donald Trump y agregar que “el arte en tiempos sombríos y oscuros, puede salvar al mundo de los autócratas y los imbéciles. Los cineastas motivan a las personas a reflexionar y a revelarse contra la locura”.

En esta ocasión ese premio fue para las cintas Les Misérables (Ladj Ly) y Bacurau (Kleber Mendonca Filho & Juliano Dornelles).

La mejor dirección fue para los hermanos Jean-Pierre & Luc Dardenne, los aclamados cineastas franceses que se han convertido en nombres habituales del palmarés, por su cinta Young Ahmed.

El premio más aclamado fue el que recibió el actor Antonio Banderas quien dijo: “Me tomó 40 años llegar aquí. Y como es bien sabido, aunque mi personaje se llama Salvador Mallo en la cinta, en realidad es Pedro Almodóvar, así que no puedo más que dedicarle este premio a él.

“En la vida de los actores y los artistas no todo son alfombras rojas, de hecho hay mucho dolor y muchas tristezas pero también hay noches de gloria y ésta es la mía y como bien se dice, lo mejor está por venir. Gracias”, finalizó el actor.

Nota publicada en El Universal