El «no» que nunca admite en el set Alfonso Cuarón.


Venecia, 01 de septiembre de 2025. Ya sea como director, productor o conferencista, Alfonso Cuarón es un habitual de la Muestra Internacional de Cine de Venecia. Y en esta ocasión está por partida doble: como invitado de la charla “The Art and Craft of Cinema” que se dio en la llamada Match Point Arena del Club de Tennis del Lido para hablar de su carrera y colaboración con el fotógrafo Michael Seresin (El expreso de medianoche, La guerra del planeta de los simios). Pero también en los últimos días su nombre ha resonado en los pasillos del Festival pues es una de las celebridades que en el último momento decidieron convertirse en productores del filme llamado The Voice of Hind Rajab que tendrá su estreno mundial en esta Muestra en los próximos días y ha generado gran expectación. 

La cinta del director tunesino Kauther Ben Hania cuenta la historia de una joven palestina, Hind Rajab, que fue asesinada por las fuerzas israelíes en Gaza el año pasado junto con seis miembros de su familia. El realizador dijo a El Universal, “que aún no es momento para poder hablar de la producción de este filme”, pero hace días el diario Deadline confirmó que Cuarón decidió sumarse después de ver un corte de la película que lo conmovió profundamente al igual que a otras estrellas como Brad Pitt, Joaquin Phoenix, Rooney Mara y Jonathan Glazer. 

Mientras este importante proyecto ve la luz y se pueden conocer más detalles, de lo que Cuarón sí pudo hablar en este encuentro fue de una serie de anécdotas y reflexiones acerca de lo que ha sido su carrera en el cine. 

Imposible olvidar que fue en Venecia en donde se estrenó su primera película en un Festival de clase A -eventos prestigiosos que estrenan lo mejor del cine mundial-, “con Y tu mamá también, afirmó. También que ha sido Venecia el Festival que ha recibido todas sus películas y que, además, le ha dado una de las preseas más deseadas por cualquier cineasta: el precioso León de Oro alado (Roma, 2018). Fue con el filme protagonizado por Gael García y Diego Luna con el que además del éxito internacional encontró la maravillosa colaboración con Michael Seresin, pues el mismo fotógrafo contó entre risas, “un buen amigo que me conoce bien me dijo, ‘si vas a ver una película este año, ve a ver Y tu mamá también’. Lo cual hice y me encantó. Unas semanas después recibí un mensaje: ‘el mismo director está haciendo Harry Potter’. Entonces pensé, ‘no se pueden encontrar dos películas más diferentes’”. 

Por su parte, cuando Alfonso buscaba a un fotógrafo para hacer la secuela de los filmes basados en los libros de J.K. Rowling -después de que su fiel compañero Emmanuel “El Chivo” Lubezki le confirmara que no iba a poder rodar con él en esa ocasión debido a otros compromisos de trabajo-, vino a su mente la idea de trabajar con Seresin. “Pero al proponerlo a la gente del estudio y a los productores todo se quedaron como congelados y me advirtieron, ‘¿seguro quieres trabajar con él? Es una persona muy muy difícil en los rodajes’. Cuando lo conocí y nos sentamos a hablar me pareció de lo más divertido y no paramos de reírnos. Me di cuenta de que Michael es una persona que sabe muy bien qué y cómo quiere hacer las cosas”, contó el director de Gravity que también explicó cómo Seresin lo salvó cuando “El Chivo” tuvo que irse en las dos últimas semanas del rodaje por una emergencia, “y fue Michael quién filmó la única escena que sucede en la tierra”, ahondó. 

Algo en lo que ambos artistas han coincidido siempre es que en el set nunca se admite un “no” como respuesta. “Se puede decir vamos a hablar de ello, vamos a pensarlo. Pero nunca un NO”, explicó Cuarón a lo que Michael agregó, “en el repensar y repensar las cosas se encuentra la inteligencia para resolverlas”. La sensibilidad para poder entender tan bien el arte de la luz al momento de filmar no es fortuita y Alfonso también compartió cómo antes de tomar la batuta de sus obras fue asistente de dirección de las de otros por mucho tiempo, “eso me dio la experiencia y herramientas para poder entender cómo se lleva a cabo todo el proceso”. 

Bien se dice que el aprendizaje nunca sobra, pues cuando “El Chivo” le dijo que tampoco podría hacer la fotografía de Roma -nuevamente compromisos ya adquiridos- fue el propio Lubezki quién lo animó a hacerla él mismo. “Sabía cómo hacerlo, pero llevaba muchos años sin tocar la cámara así que lo dudé al principio, pero después hizo sentido”, compartió. Si bien, aseguró que el cine es un trabajo de colaboración, “es imposible hacerlo solo. Tengo amigos que hacen filmes con tres o cuatro personas en su equipo, pero aún así, es un proceso de todos. Cada persona le imprime a la película lo que trae: sus energías y personalidades. La mezcla de ello es lo que se imprime”, expresó.

Michael contó que trabajando con el mexicano aprendió por primera vez lo que es la coreografía con la cámara, “es algo muy complicado de conseguir, pero me encantan los retos y mi equipo lo disfrutó”. Alfonso fue generoso al hablar de cuáles han sido sus principales influencias cinematográficas y mencionó que Spielberg merece más atención de la que se le da cuando se estudia o venera a los grandes maestros del Séptimo Arte. Otro director al que considera subestimado es Alan Parker (Evita, El expreso de medianoche) con quién, por cierto, Seresin trabajó en nueve ocasiones. 

El momento más entrañable del encuentro fue cuando al final Alfonso aprovechó para mostrar su apoyo al cinefotógrafo que además de ser un virtuoso con la cámara, “es un verdadero alquimista”, según dijo mientras abría una botella del Pinot Noir llamado Rachel que Michael produce y que también lleva su nombre (Seresin) y propuso un brindis en su honor.