Cinta mexicana de amor entre traileros gana la Sección Orizzonti de Venecia.


Venecia, 06 de septiembre de 2025. En el camino, la nueva obra de David Pablos (Las elegidas, El baile de los 41) con la que el cineasta mexicano logró retratar a los traileros y su universo más íntimo se hizo con el máximo premio de la Sección Orizzonti en Venecia. Entre aplausos emotivos del público de la Gran Sala, el realizador subió con su productora Inna Payán a recibir el precioso León negro alado. Al recibir el trofeo de manos de la directora francesa Julia Ducournau aprovechó para agradecer a su productora Inna Payán, “por ser una fiel aliada desde el principio del proyecto, a mi equipo por su pasión, su involucramiento y a los actores por la forma en la que se entregaron a este filme y lo dieron todo. Esta película es muy personal, viene de las entrañas y es hermoso ver que conecta con otras personas”. 

Por su parte, Payán agradeció también a Diego Luna y a IWonder que ya ha comprado la película en Italia, entre otros aliados. En entrevista con El Universal, el director compartió su visión de cómo cree que ha cambiado la masculinidad en México, “apenas está empezando a cuestionarse y transformarse. Pero como todo en la vida, esto sucede dentro de ciertos contextos, no es una conversación que se haya generalizado, ni que haya llegado a los lugares más recónditos. Sigue estando muy acotada y contenida. En muchos lugares la situación es exactamente la misma que hace 50, 100 años. Y también creo que, y es parte del discurso de la película, es importante mostrar cómo estas tradiciones machistas hacen tanto daño, no solamente hacia afuera, sino hacia adentro, hacia las personas que crecen bajo el yugo de esta hipermasculinidad y el machismo, en donde se impone una manera en la que los hombres tienen que actuar, cómo tienen que ser. Quería mostrar cómo eso genera heridas y conflictos tanto internos como externos. Me resulta muy interesante la vida de los traileros, la sociabilidad de las cachimbas, los restaurantes de carretera, los talleres mecánicos”, compartió al director al que esos paisajes desolados, los deshuesaderos le parecen bellísimos y peculiares.

“Ese mundo me obsesiona y me enamora”, a la vez que contó cómo el corazón del proyecto, “nace de un joven que metafóricamente busca al padre en cachimbas y a través de sus amantes. Y creo que eso es lo que sucede de muchas maneras con padres e hijos. Cuando las heridas no están resueltas, el hijo, la hija, buscan a su padre o madre en los demás. Hay como un deseo constante de trascender una herida. Y eso es donde conecté de manera profunda con la historia. También me era crucial observar cómo son las interacciones humanas en ciertos espacios. Me pareció conmovedor. Ver cómo llegan los traileros y las mujeres de las cachimbas platican con ellos. Ellas se vuelven una especie de terapeuta para los hombres del camino”, ahondó el cineasta. 

Hiedra, la cinta que habla de las marcas de la infancia y la violencia en Ecuador, dirigida por Ana Cristina Barragán y con una coproducción mexicana en la que participa Karla Souza logró el primer gran premio veneciano para Ecuador en su historia.